Como queriendo cambiar de tema, Juan recordó, de golpe, que ambas esclavas le habían mencionado la existencia de cuentas corrientes, depósitos, acciones y otras propiedades, e incluso habían hablado de la existencia de una caja fuerte con documentación, todo ello, al parecer, depositado en una sucursal bancaria, así que, con ánimo de ganar tiempo para poder tener una perspectiva completa de la situación, hizo un gesto a ambas esclavas para que se pusiesen en pié y volvió a dirigirse a ambas: - Bueno, por el momento me doy por satisfecho, voy a tener mucho tiempo para conocer los límites de cada una y hasta dónde llega vuestra sumisión y entrega: pero ahora quiero conocer tu situación legal y económica, antes has hablado de unas cuentas en las que ingresaban dinero por usarte; ya he visto

