- Mi señor, como supongo que ya le habrá contado la esclava Mónica, perdí a mi Amo casi a la vez que fallecieron sus padres, en el mismo hospital, pero, en mi caso, mi Amo falleció de repente, como consecuencia de un inesperado infarto agudo ... - Por desgracia para mí, mi Amo no había dispuesto nada sobre su herencia, ni me había dado ninguna orden sobre como actuar, a quien pertenecer o qué debia hacer en ese caso, así que, no sólo me quedé sin dueño, sino que además, ni sabía ni tenía instrucciones sobre qué hacer para encontrarlo ... La suerte quiso que me encontrase en la cafetería del hospital con Mónica, y que, enseguida, la reconociese como sumisa y asumiese la situación por la que atravesaba. La verdad es que no se porqué tomé el control de Mónica, tal vez porque mi Amo me había

