- Por supuesto que, si te apetece, puedes usarla para satisfacerte y relajarte, mientras llegamos, porque todavía tardaremos un poco, ya que no vamos a mi casa en la ciudad, que solo es un apartamento de paso, sino a mi residencia real, al lugar donde vivo y que muy poca gente conoce y menos todavía ha visitado.” Por su parte Miguel estaba empezando a asumir y comprender el alcance del ofrecimiento que acababa de escuchar y sin darse cuenta, empezaba a encontrar muy agradable la nueva situación que se le presentaba; tal vez por eso, sin darse cuenta, su mano se acercó al cuerpo de Elena que, al notar la caricia, dirigió una mirada a su Amo que provocó que Fernando asintiese y retirase la mano que tenía acariciando su pecho izquierdo lo que permitió que la esclava moviese su cuerpo lo sufi

