CAPITULO VII BERTA CON EL COLEGA Antes de subir a casa, me acerqué al s*x-shop, y hablé con el colega. “Hola, tío, ¿que tal? ¿Ya has digerido el polvo? “Buah, tío, genial. Empezar así la mañana, te da fuerzas para todo el día”, me dijo todo orgulloso. “Pues mañana te vendrá otra. No he querido mandártela hoy, para que estés bien descansado”, le dije. “Pero tío, ¿te has metido proxeneta?”, me preguntó. “Casi, pero no, no. Y a la de mañana la conoces”, le dije. “No jodas, ¿quién es?”, me preguntó intrigado. “Berta”, le contesté. “Cómo, Berta, ¿tu Berta?”, me preguntó sorprendido. “Si, la misma”; le dije. “No tío, no puedo hacerte eso”, me dijo el muy honrado. “A ver, estamos empezando una relación de sumisión, al margen de la nuestra, y quiero que esa sea su primera prueba”, le

