Poco a poco la fue metiendo cada vez más la polla, ante los gestos de Berta que no podía tragarla entera. Estuvo así un buen rato. A mí me hervía la sangre, de ver como otro follaba la boca a mi chica, pero es lo que había. Tenía que acostumbrarme. Llegó a metérsela del todo, cogerla la cabeza por detrás, y apretarla con él de manera que Berta casi no pudiera respirar. La arcada y el vómito, fue inmediato. Mi colega, se apartó de ella, “Perra inútil”, la dijo a la vez que la daba una sonora bofetadas”, no sirves ni para mamar una polla” Me echó ella una mirada como pidiéndome árnica, pero no pensaba intervenir. Estaba muy cómodo sentado, o eso quería hacerla ver. El colega la mando limpiarle a él, el suelo y ella misma del vómito. Cuando estuvo todo bien limpio, la mando ponerse tumba

