Cuando el hombre terminó la tanda de latigazos, la capacidad física de ambas había descendido notablemente. Sabía cómo y dónde azotar, para precisamente eso, desbravarlas. Cogió pinzas japonesas de presión, y les puso en los pezones y los labios del coño. Cogió cuerda de bramante y se las ato a Berth en las pinzas de los pezones. Paso el bramante por argollas que tenía la cruz en su parte superior y las ato a las pinzas de los pezones de Stefy, totalmente tirantes. Cualquier movimiento de una, torturaba sus propios pezones y los de la otra. De las pinzas de los labios le colgó unas pesas. Eran unos soportes en los que se podían ir incorporando aros de metal para así aumentar el peso. Les puso cinco aros en cada labio. Entendí que eran 500 g. en cada labio. Se alargaron bastante, por el

