“Si cl aro, cada vez os gusta más a los tíos hacerlo sin condón”, me respondió. “¿Cómo?, ¿A los tíos? Yo pensé que tú eras fiel a tu novio.”, la dije. “Como dices tú, tabúes sociales”, me respondió muy digna. “Ya veo, ya”, la respondí. Aún estaba con el albornoz, y por consiguiente desnuda debajo. Yo no sé que me pasaba, pero solo pensaba y quería sexo. “Que decía yo que antes he tenido poco tiempo de disfrutar viendo tu cuerpo. ¿Te importa que lo haga ahora?”, la dije esperando que me mandara a la mierda. “Que pasa que no has tenido bastante?”, me preguntó. “Si, si, perdona, ha sido una pregunta fuera de lugar”, la dije. Cuando terminaba de decírselo, ya se había soltado el cinturón del albornoz, abriéndoselo y mostrando todo lo que tenía, recostada en el cabecero de la cama. “G

