-Cuéntenos una historia -murmuró Seehye, levantando las piernecitas al aire. Nos encontrábamos recostados sobre la alfombra de la sala, bajo un fuerte de acolchados y almohadones, completamente "a salvo" de la tormenta de afuera. Jungkook había logrado medianamente hacer las pases con Baekyeon, que apoyaba la cabeza sobre su estómago firme. TeeTee se había quedado profundamente dormido abrazado a la tira de condones, a mi lado. Seehye, en el medio de los cuatro, no podía parar de moverse. -¿Una historia? -miré a Jungkook en busca de ayuda. -Em, sí. A ver... -el muchacho comenzó a pasar los dedos en el cabello oscuro de Baekyeon mientras pensaba, con la vista fija en la colcha que nos servía de carpa-. Pues había una vez un príncipe. -¿No debería ser una princesa? -razonó la pequeña. -

