Quito, Siglo XXI, en un país muy poco conocido en el mundo, relato la historia de uno de los seres más maravillosos que ha existido en toda la humanidad y el Universo entero.
Un niño prodigioso nos es nacido, cuyo nombre original es Manuel, y que en hebreo significa Emmanuel (Dios entre nosotros). Nos llevará con su vida a saber y entender, los más grandes misterios de la creación y de muchas verdades que han sido ocultas al hombre desde que empezó a habitar el mundo.
Con sus altos y bajos, alegrías y penas, amoríos y desilusiones, logros y fracasos y con toda su bondad y maldad, Manolo vivirá momentos trascendentales que en un futuro lejano, cuando empiece el despertar en la Fuerza a la edad de su juventud, será observado y asechado por muchas entidades que están más allá del entendimiento humano.
Pero eso es otra historia y está escrita en los posteriores libros. Ahora nos dedicaremos al génesis, al principio de todo, cuando Manolo era aparentemente una persona normal.
Aquí empiezo a relatar sus primeros años de su vida hasta sus 23 años.
-Señor Lucifer:
-Hemos detectado que el espíritu de Adrían está en el vientre de una simple mortal en un país muy pequeño, allá por América de Sur.
-¿Allí le va a hacer nacer Dios al vástago de Drácula?
-Sí, mi Señor.
-En un país que no es nada y en una familia que no es descendiente de altos linajes.
-Se ve que Dios lo quiere bien humilde, sin todos los privilegios que tenía en la antigua Transilvania, donde era Príncipe y descendía de linajes que tenían gran historia.
-¿Qué hacemos Lucifer?
-Vayan y no permitan que nazca, no deja de ser peligroso y ahora como mortal, tendrá muchas cosas que como semi-vampiro no las podía poseer.
-De seguro Dios lo utilizará y mucha ventaja sacará al respecto.
-Vayan enseguida, espero me traigan buenas noticias, quiero seguir reinando el mundo entero sin problema alguno.
Los demonios salieron del infierno y se dirigieron al hospital donde estaba la que iba a ser la madre de Adrían en esta nueva vida.
Sin embargo Manolo, no estaba solo y la ayuda Divina estaba en camino, tres ángeles poderosos serían enviados por la Divinidad para que el niño nazca en el mundo.
Era una noche llena de tormenta y truenos del 27 de noviembre del año 1980, una madre con unos dolores terribles estaba a punto de dar a luz. Ella estaba acompañada de su progenitora, estaba llorando a sus pies viendo el sufrimiento de su hija. Los dolores eran intensos, duraron como 8 horas, parecía que ella iba a fallecer. La criatura no podía salir del vientre.
Después de tantos intentos desesperados, nacería la criatura, era la madrugada del 28 de noviembre de 1980.
-¡Hija mía! me hiciste sufrir tanto, ya desfallecía viendo cómo sufrías por dar a luz a tu hijo.
-Mamá no tienes idea lo mal que me sentía, había momentos en que pensé morirme, pero no podía dejar a mi hijo huérfano sin una madre que la cuidara.
-Mi hija, ahorita lo importante es que está bien y mi nieto nació, en este momento lo acaban de pasar a la sala de cuidados.
-Espero mi hijo no tenga problema alguno, es mi primogénito.
El primer misterio revelado, aquella pequeña criatura que difícilmente vino al mundo, estaba predestinada para grandes cosas, era por eso que este mundo siniestro lleno de maldad y oscuridad, no permitiría que un ser así volviera a la vida, en un tiempo tan crucial para toda la humanidad y el Universo entero.
Es sabido que cuando nace un avatar, un mesías o un iluminado proveniente de los grandes Reinos de las Luz, la Oscuridad sabrían desde un principio y lo atacaría desde que fuera pequeño.
Este niño que vino a este mundo era un ser de esa altura, su nombre Manolo, él estaba en los brazos de su madre, sin sospechar ella que tenía en sus regazo a un ser de tan deslumbrante luz, aunque también poseía oscuridad.
Él estaba en este mundo para cumplir una gran misión que provenía de la soberana potestad de Dios.
Las tinieblas lo sabían, por eso lo iban a estar asechando por el resto de su vida, bien para hacerlo caer al lado oscuro o bien para destruirlo.
La furia de Satán era inconcebible, el niño había nacido y no pudo hacer nada por el momento, esperaría unos años para lanzar un nuevo ataque sobre la criatura.
-Señor Lucifer, no hemos podido quitar la vida al vástago de Drácula, tres espíritus angélicos estaban resguardándolo.
-Nosotros peleamos con todas nuestras fuerzas y casi lo matamos, pero ellos al final nos vencieron.
-¡No puede ser!, ¡no puede ser!
-Ha nacido aquel que temía que volviera a la vida, ahora tendré que ver la manera de destruirlo.
Los ángeles que resguardaron la vida del niño, regresaron al Reino de la Luz para darle la buena noticia a su Dios.
-Mi Dios, hemos cumplido con la misión encomendada, el niño está a salvo.
-Gracias mis benditos ángeles, Lucifer no quería que nazca él en la Tierra en esta época.
-Él sabe que si eso llega a pasar, le quedaría poco tiempo. Teme mucho ese momento, con esto empieza el principio de su final.
Por lo tanto, ¡alégrense, oh cielos! ¡Y alégrense, ustedes, los que viven en los cielos! Pero el terror vendrá sobre la Tierra y el mar, pues el diablo ha descendido a ustedes con gran furia, porque sabe que le queda poco tiempo». (Apo. 12:12)
Pasaron los días y su madre estaba bastante recuperada, el niño iba creciendo y a sus dos años de edad, se lo veía muy hermoso, sus tías, sus primas mayores y muchas mujeres se enamoraban viendo el rostro angelical de aquella pequeña criatura.
-Carolina, ¡Qué lindo que es tu hijo! (Primas mayores de Manolo)
-Si Carol, el Manolito es muy hermoso. (Sus tías)
-Mi nieto es realmente hermoso. (Su abuelita)
-Sí, mi hijo es muy bonito.
-Carol yo te digo como una profecía a cerca de tu hijo para que sepas y lo encamines para bien. (Una amiga)
-Dime amiga, ¿Qué tienes que decir de mi hijo?
-Cuando él sea más grande, muchas mujeres lo amarán y se enamorarán perdidamente de él.
-Llévalo por el camino de la humildad y la sencillez o sino caerá en la soberbia y la arrogancia y a muchas mujeres hará daño.
-Haz que él aprenda a entender y a valorar lo que es el Amor, para cuando llegue alguien a su vida, la valore, la respete y la ame de verdad. De lo contrario hará sufrir y ese mismo sufrimiento se lo regresará por multiplicado.
-No creo que él se haga así. Será normal como los otros niños.
-Ya te advertí Carolina, espero no llegue a pasarle nada y sea un hombre de bien.
Laura una amiga de la madre de Manolo, le dio una advertencia profética, que a la verdad si llegaría a cumplirse en años posteriores. Él no valoraría el amor de las mujeres, su particular hermosura lo llenaría de soberbia y despreciaría a muchas de ellas.
Y el daño que infringiría se lo regresaría por multiplicado, que incluso osó meterse con una hija de Dios y mucho mal le ocasiono.
El niño no tenía padre, que por misterios ocultos en el corazón de su madre, nunca llegó a conocerlo, lo único que se sabía era que ese señor es descendiente de una familia judía y de muchas comodidades económicas. Eran muy adinerados. Del resto de la historia del padre biológico de Manolo, solo la saben sus tías y una de sus primas, que cuando él tuviera más edad, ciertas cosas le llegarían a comentar.
Pero cuando tenía tres años de edad, su madre se enamora de un señor que era amigo del esposo de una de sus hermanas.
-Carolina, vamos con Enrique a una fiesta. (Lola una de las hermanas)
-¿En dónde es esa fiesta Lola?
-Por el centro de la ciudad, nos quedamos un rato y nos regresamos con Enrique.
-Bueno Lola. ¿A qué hora para irnos?
-Cuando llegue Enrique nos vamos, o sea en unas dos horas, así que alístate.
A las dos horas aproximadamente, llega Enrique y enseguida todos salieron dirigiéndose a la fiesta. Ahí les estaba esperando el amigo de Enrique, cuyo nombre es Rafael.
En esos instantes él les presenta a Lola y a Carolina.
-¿Qué fue Enrique que se demoran tanto?
-Hola Rafael, estaba esperando a mi esposa y a su hermana.
-Te las presento.
-Lola es mi esposa y ella es Carolina su hermana menor.
-Me presento, me llamo Rafael y es un gusto conocerlas.
-Buenas noches Rafael. (Lola)
-Buenas noches señor. (Carolina)
-Sigamos y sentémonos en aquel lugar antes que la fiesta empiece.
Pasaron las horas y todos conversaban, se tomaban unos tragos y bailaron por toda la noche. Acabada la fiesta, tanto Rafael como Enrique, se dirigieron en el carro a dejar en la casa a Lola y a Carolina.
Al momento de la despedida, Rafael se dirigiría a Carolina para decirle si la próxima vez podía aceptar su invitación para salir a tomarse unos cafés.
Carolina sin ningún tipo de problemas aceptó la invitación. Desde ahí ellos comenzarían a conocerse y que al pasar el tiempo se llegarían a enamorar.
En la primera cita que salieron los dos, hubo una conversación referida a una de las hermana de Carolina, Laura. Rafael mucho antes de conocerla, fue enamorado de Laura pero que duraron muy poco. Ella era una mujer poco estable emocionalmente y sin darse cuenta hacía daño a muchos de sus enamorados o pretendientes.
Uno de ellos fue Rafael, él pasó por meses despechado, tomaba continuamente y su aspecto físico se iba deteriorando con el tiempo, en verdad él se enamoró profundamente de Laura, mas ella no correspondería finalmente a su amor.
¡Pobre Rafael!, tuvo que pasar mucho tiempo para que se recupere de tal fuerte situación.
Ahora Rafael estaba mucho mejor y es por eso que puso sus ojos sobre la madre de Manolo.
Al igual Carolina, comentaba algunas historias de su pasado, una de ellas fue que hace algunos años atrás, tuvo unos dos amigos que se llevaban muy bien, el uno se llamaba Patricio, un hombre muy alto, de buen parecer y que degustaba de la música rock, el otro era Leonardo, bajo de estatura y con ropas de hippie.
Todos ellos tuvieron muchas aventuras, fueron loa años dorados de Carolina. Todas estas historias le estaban contando a Rafael.
Pero algo faltaba por decirle, ella tenía un hijo llamado Manolo.
-Rafael después de contarte parte de mis anécdotas de mi juventud, ahora te tengo que contarte una verdad.
-¿Qué verdad es Carolina?
-Tengo un hijo y soy madre soltera.
-Entiendo Carol, por mí no hay problema si tienes un hijo.
-Podemos seguir adelante con nuestra relación sin ningún inconveniente.
-Más bien, cuando tú quieras me llevas a donde está tu hijo y me lo haces conocer.
-Te parece Rafael si la otra semana te llevo a mi casa para que lo conozcas.
-¡Perfecto!, así quedemos de acuerdo.
Ciertamente llegó ese día y Rafael se dirigió a la casa donde vivía Carolina con su mamá y algunas de sus primas.
-¿Hola Carol cómo vas?
-Sin novedades Rafael.
-Ven entra a mi casa para presentarte a mi mamá y luego a mi hijo.
-Gracias.
-Permiso, buenas tardes, soy Rafael amigo de Enrique.
-Buenas tardes don Rafael, soy Mariana la mamá de Carolina y la abuelita de su hijo.
-Es un gusto conocerla señora Mariana.
-Carolina, trae a mi nieto para que lo pueda conocer.
-Ahorita voy mamá.
En ese instante Carolina traía en sus brazos al pequeño niño, él estaba vestido con una ropa azul marino y unos zapatos blancos.
-Rafael él es mi hijo, se llama Manuel y va por los 3 años de edad.
-Hola pequeño Manolito, espero cuando seas más grande podamos ser buenos amigos.
-Carolina, trae a mi nieto que quiero tenerlo entre mis brazos.
-Si mamá como tú digas.
-Hasta mientras anda a preparar un buen café para don Rafael.
La tarde fue amena y todos conversaban armoniosamente, el niño permaneció todo el tiempo en brazos de su abuelita.
Llegó el momento donde Rafael se despediría y agradecería por toda la amable atención que le prestaron tanto Carolina como su madre.