Convel se adelantó, sus ojos ardían con una mezcla de entusiasmo y preocupación. —Caliban, si logras encontrar las respuestas que buscamos, podríamos evitar una guerra que ningún reino desea. Pero ten cuidado, los caminos que tomaremos son traicioneros, —advirtió Convel. Caliban le agradeció, reconociendo la verdad en sus palabras. La misión no solo consistía en proteger a Adelina y la manada sino también en forjar una paz duradera entre los reinos. Con renovada determinación, Caliban miró a sus compañeros. —Estamos en un momento crítico. No podemos permitir que el miedo nos consuma. Debemos actuar con valentía y sabiduría, —declaró Caliban con voz firme. Los lobos presentes asintieron, sintiendo la seriedad de la situación. Con un último vistazo a Fenril y Eldrin, Caliban se preparó

