Con razón el pequeño humano me confundió con una. Bueno, yo me consideraba protectora de mi bosque; había tanto que aprender que lo seguí escuchando. — En cambio, los elfos son de apariencia etérea, similar a la de los humanos, pero con detalles que resaltan su origen mágico. A menudo se les atribuyen habilidades para manipular y comunicarse con la naturaleza y sus criaturas, así como a ti… Ambas criaturas tienen similitudes, sobre todo tus lindas orejas puntiagudas. — Entendí poco, lo suficiente como para saber que somos parecidos en algo, pero no tanto así que había más criaturas más allá de este bosque. — Ya entendí, pero entonces, ¿qué soy? — Nuevamente se quedó pensando, viéndome y examinándome detenidamente. — Una pregunta… ¿Cómo es tu mamá? Tal vez me dé una idea al respecto. —

