Sabía a qué quería llegar, y más cuando estaba confundida y un poco asustada. Cuando se dio cuenta, su espalda chocó contra la pared y yo reduje el poco espacio que tenía. Lentamente bajé hasta su altura, soltando jadeos calientes contra su cuello y liberando mis feromonas. —Ya nos apareamos... eso nos convierte en pareja y el de conocernos... con el tiempo sabrás todo de mí. —Hice a un lado su cabello, dejando ver su marca, a lo que me sentí orgulloso, al igual que mi lobo. Por fortuna, mi camisa era demasiado grande para cubrir su hombro; puedo saborear su olor, mezclado con el mío. Era perfecto su olor con el mío y, sobre todo, que les quedaría claro que era mía. Con un solo brazo la alcé a mi altura; lo más tierno que escuché fue su chillido. Su linda carita teñida de rojo era diver

