Elaine salió de la oficina del Alfa con el pecho oprimido por el peso de todo lo que acababa de soportar. Cada paso se sentía más pesado que el anterior, pero su mente estaba clara. Quería irse. No solo de la oficina, no solo de las paredes sofocantes del edificio de la manada, sino de toda la manada en sí. Anhelaba darle la espalda a todo, desaparecer en la naturaleza donde nadie pudiera encontrarla. Pero no podía, todavía no. Demasiados ojos y obligaciones aún la ataban a este lugar. Por ahora, todo lo que podía hacer era escapar del edificio de la manada. Sus pasos resonaban en los pisos pulidos mientras se movía por los largos pasillos. Los miembros de la manada pasaban a su lado, sus ojos se posaban en ella antes de apartarse rápidamente. Nadie se atrevía a detenerla. Nadie pronunci

