—¡Elaine! Dime que es verdad. Es verdad, ¿verdad? Darius no nos está tomando el pelo, ¿verdad?— Roselyn irrumpió en su habitación sin llamar, con su voz resonando por el pasillo. Casi tropezó consigo misma en su prisa, su rostro brillaba de emoción. Elaine levantó la vista desde donde estaba doblando una manta, sorprendida, pero ya sonriendo al ver la energía desbordante de Roselyn. —No sé si es verdad— bromeó, inclinando la cabeza y dejando que sus labios se curvaran de forma traviesa. —No sé qué te dijo Darius. —¡Mi Diosa!— chilló Roselyn, prácticamente saltando en la cama junto a ella. —Dijo que están juntos. ¡Estamos tan emocionados! Elaine, no tienes idea de cuánto tiempo hemos estado esperando a que finalmente lo admitiera. Desde que llegaste aquí, todos podíamos ver cuánto se pre

