Por un lado, el lugar estaba lleno de distintos sofás, tan elegantes que estaba segura de que serían tan suaves como podía imaginar. Al otro, una luz tenue y brillante iluminaba el espacio de forma sutil, dándole un aire sofisticado y acogedor al mismo tiempo. Más allá, una extensa colección de botellas de vino, licores y bebidas finas se exhibía como si fuera una obra de arte. Y del otro lado otra vez… …Dios mío. No podía dejar de admirar aquel lugar tan hermoso. Por primera vez en mi vida, estaba dispuesta a darle al señor arrogante cinco estrellas completas por un trabajo bien hecho. —¡Oye, chicaaaaa! —gritó Jess de repente, lanzándose de inmediato a los brazos de la mujer que estaba justo frente a nosotras. —Hola, preciosa —respondió ella, girándose para besarle la mejilla. Una d

