—Vamos, que esté vestido así no significa nada. No tienes que clasificarme en ninguna categoría. Solo soy yo, ¿de acuerdo? No hay nada especial en mí. Solo quiero ser tu amiga, eso es todo. No creo que haya nada malo en eso… ¿verdad? Olvida el hecho de que sea rico o tenga “clase” o lo que sea. Tú también tienes clase a tu manera, y eso es suficiente. Entonces, ¿me das tu contacto o no? Mentí. Solo necesitaba parecer la buena. Sí, quería acercarme a ella. —Eh… claro. Por supuesto —sonrió, tomó mi teléfono y escribió su número. —Gracias. Me aseguraré de llamarte y nosotros… —me interrumpí cuando ambos escuchamos el sonido del ascensor al abrirse. Salimos las dos y, justo cuando estaba a punto de despedirse de mí, Sebastián apareció de repente y chocó con ella. Lo vi recorrerla de la ca

