—¿De dónde vienes? Me sobresalté al escuchar la voz del mismísimo diablo. Poco a poco, levanté la cabeza y lo miré directamente a los ojos. Es la primera vez que lo veo vestido de manera informal. Siempre lo he visto con traje, impecable y elegante. Pero hoy… ahora mismo… lleva pantalones granate, una camiseta blanca y sandalias negras. No esperaba que se viera tan… sexy. Dios definitivamente se tomó su tiempo al crearlo. No es de extrañar que tantas chicas se mueran por estar con él. Después de quedarme mirándolo más tiempo del debido, como si fuera a devorarlo con la mirada, finalmente enfoqué su rostro. Y no era nada agradable. Seguía viéndose furioso. Su expresión no mostraba nada más que ira. Pero mi pregunta es… ¿por qué estaría enojado conmigo? Después de todo, no me trajo aqu

