—¡Sebastian! ¡Sebastian! ¡Sebastian, vuelve aquí! ¿A dónde demonios crees que vas? ¡Aún no he terminado contigo! —la oí gritar a mis espaldas. —Mamá, por favor, cálmate. Iré a hablar con él. Estoy seguro de que ahora mismo no sabe lo que está diciendo. Por favor, tranquilízate, ¿sí? —escuché decir a mi hermano, Oliver. Lo juro, será mejor que no se me cruce ahora mismo, porque si lo hace… le voy a dar un puñetazo. Lo odio en este momento. Siempre ha sido el niño favorito de mamá. El que escucha, el que obedece, el que hace exactamente lo que ella quiere. —No… no creo que sea una buena idea —dijo alguien más—. Eh… mamá, por favor, discúlpame un momento. Voy a hablar con él. Estoy seguro de que Sebas solo necesita un poco de espacio ahora mismo. Él te entiende, pero necesita a alguien qu

