—¿Por qué estás tan sorprendida? ¿Acaso mamá no te habló ya de eso? —Claro que lo hizo. Quiero decir… todo gracias a ti. Ese loco, además, ya lo tenía todo planeado con su madre y ahora cree que lo único que busco es su dinero. —¿¡Qué!? ¿De verdad Sebastián te dijo eso? ¿Así, delante de su madre? —¿Crees que soy una niña? Lo sé. La señora Montclair no se despertó esta mañana y decidió de la nada que quería que me casara con su hijo, sobre todo cuando ni siquiera me conoce. Sólo hablé con ella por teléfono hace unas horas y dudo que alguien cambie de opinión sólo por escuchar mi voz. Sólo hay una persona capaz de influirla de esa manera… y esa eres tú, Jessica. ¿Por qué hiciste eso? —la regañé al final de mi desahogo. —Cálmate y respira hondo. ¿De verdad acabas de decir todo eso de corr

