—¿Y cómo piensas hacer eso? —preguntó Mateo, con el ceño fruncido—. El tratamiento de mamá es carísimo. Te dije que, por ahora, lo dejaras de lado… No podemos conseguir una cantidad tan grande de dinero. ¿Has olvidado cuánto cuesta? 68.550 dólares, Aria. ¿Cómo piensas reunir una suma así? Respiré hondo antes de responderle. Sentía el peso de sus palabras, pero no podía permitirme flaquear. —Ya estás perdiendo la esperanza, Mateo —dije con firmeza—. Yo no voy a rendirme con mamá. Perdimos a papá cuando aún éramos muy jóvenes, y no quiero perderla a ella como lo perdimos a él. Mamá es la razón por la que sigo siendo fuerte, a pesar de todo lo que nos ha pasado. Tú y Jennifer son mi fuerza… pero si tú te rindes, ¿cómo esperas que yo siga luchando? —Pero, Aria… —Fe, Mateo —lo interrumpí co

