Capítulo 2— Me las pagará
Narrador
Abriendo sus ojos, una vez la luz del sol empezó a filtrarse por la ventana de su habitación, los recuerdos de lo que descubrió la noche anterior azotaron a Emma. Las mentiras de Michael, sus detalles llenos de amor, las promesas de una vida juntos, la imagen de la familia feliz que tenía con Katherine, la hicieron sentir desdichada.
Colocándose de pie, Emma empezó a prepararse para un nuevo día, y entrando a la cocina por algo de comida, escuchó el timbre ser tocado insistentemente. Exhalando un poco de aire, pensando que se trataba de Michael, Emma caminó a la puerta, repitiéndose mentalmente que era un vil desgraciado que solo la utilizo, y abriendo esta una vez estuvo preparada, vio a su mejor amiga, Candice
—Em... Perdóname por no llegar, la cirugía se complicó.— Entrando sin ser invitada, y abrazándola enseguida, la prestigiosa cirujana trató de reconfortarla por el abandono de la noche previa, y siguiendo hasta la pequeña estancia, tomo asiento —Cuéntame ¿Qué hiciste después que te cancelé? Soy una pésima amiga por dejarte así nada más, pero sabes como son estas cosas.
Pensando que esto solo era una pequeñez en comparación a lo descubierto la noche anterior, cabizbaja, Emma siguió a su amiga para tomar asiento frente a ella, y liberando una bocanada de aire, trató de retener las lágrimas que querían salir de nuevo
— Tranquila —Bajo su rostro— No paso nada.
Conociendo muy bien a Emma, Candice frunció el entrecejo de su frente, sabiendo que algo más le sucedía, y dejando a un lado su bolsa, preguntó
—¿Estás todo bien, Em? ¿Pasó algo que no me has contado?
Emma, sabiendo que Candice no quería en lo absoluto a Charlie, o a Michael, como realmente se llamaba, prefirió callar solo para no tener que lidiar con su sermón, el cual ya se sabía de memoria por su pésima suerte con los hombres.
—No pasa nada— Apretó sus labios con ganas de llorar— Está todo perfecto
Sus ojos llorosos, las bolsas bajo los mismos, y su voz casi rota, demostraban lo contrario, pero dejando que ella misma le contara cuando se sintiera preparada, solo agregó
—Sabes que algo más sucede, Em. Es solo que no quieres decirlo— La señalo—Yo solo espero que tu príncipe azul de cartón no tenga nada que ver, porque si es el responsable buscaré la forma de hacerlo pagar.
Soltando la advertencia con total confianza, la doctora se colocó de pie para ir por un vaso de agua, y sumergiéndose en su teléfono, dejó a Emma sola sentada en el sofá, siendo atormentada por los recuerdos junto a Michael. Llegando a la hermosa cocina con encimeras de granito, Candice se aproximó al refrigerador por el vital líquido, y viendo como en ese instante aparecía una notificación que anunciaba un mensaje de su colega John Connor, Candice lo abrió, quedando perpleja por la imagen que se desplegaba
#CONNOR A CANDICE
Pregúntale a Emma cuanto cobra por sus servicios. Se ve que es toda una traviesa.
Junto a este se veía una imagen de su mejor amiga desnuda mientras se auto complacía
La boca de Candice se abrió ligeramente, mientras que las palabras se atascaron en su garganta, y regresando por el mismo camino que llegó, se regresó a la estancia
—Em ¡¿Qué mierda significa esto?!
Extendiéndole su teléfono a Emma, que permanecía en el mismo punto, lo tomó completamente ajena a lo que se encontraba allí, y quedando horrorizada por sus fotos privadas, se colocó de pie enseguida.
—¿De dónde la has sacado?— Observo a Candice horrorizada— Candice...
Candice notando la descolocación también en Emma, supo que quien publicó las fotos no fue ella, y tomándola de los hombros, la agitó para que hablara de una buena vez.
—¿Quién tenía esas fotos? ¡Dime, Em!— Apretó sus dientes— ¿A quien le enviaste esas fotos?
Sabiendo que esto estaba yendo demasiado lejos, Emma centró sus ojos llorosos en Candice, y abriendo su boca, titubeo antes de decirle la verdad
—Charlie… Él las tenía, Candice. O mejor dicho Michael...— Llevo las manos a su cabeza sin saber que hacer— Tengo tanto que contarte que no sé por donde iniciar
Liberándola al fin, Candice negó antes de empezar a caminar por el lugar, y cayendo aún en shock sobre el sofá, Emma la escucho decir
—¿Has pensado en lo que dirá tu padre si ve esas fotos, Emma? ¿Tu hermano?— El solo hecho de pensar en Oscar la aterraba— Te van a desterrar de la familia, tu mejor que nadie los conoces.
Farfullendo por lo bajo, Candice parecía un león enjaulado asechando su presa, deseando tener al cobarde frente a ella para estrangularlo con sus propias manos, y notando que Emma se encontraba verdaderamente destrozada por lo que estaba sucediendo, exhalo un poco de aire para calmarse antes de acercarse a ella
—Em, lo siento... — Dijo arrepentida—Es solo que tú sabes que no me agrada ese tipo. Desde un inicio no me inspiro confianza.
Lamentándose por no haberla escuchado cuando ella se lo advirtió, Emma se colocó de pie para abrazarla, y sabiendo que pelear entre ellas, justo ahora no arreglaría nada, Candice solo guardo silencio solo por unos minutos.
—Subió las fotos a una página de adultos, desde un perfil extraño, pero efectivamente Emma, eres tú.
Rompiendo el silencio un instante después de que Emma le contara toda la verdad sobre la doble vida de Michael. Candice le explicó lo poco que logró averiguar de las fotos privadas con su compañero de trabajo, y limpiando las lágrimas después de entender que nada de lo que estaba pasando se solucionaba con llorar, Emma se colocó de pie
—Tengo que buscar a ese desgraciado para enfrentarlo... Él tiene que pagar por lo que está haciendo— Sorbió por la nariz limpiando las lagrimas—Por supuesto, sin involucrar a Katherine, y a su hijo ellos no tienen la culpa
Candice asintió completamente de acuerdo con Emma, y colocándose de pie también, preguntó
—¿Qué tienes en mente?— De ninguna manera la dejaría ir sola— Sabes que cuentas conmigo.
Emma Claramente, no sabía en donde buscarlo, supuestamente este hombre trabajaba en Araco, pero tras saber la verdad de su doble vida hasta eso mismo no se sabia si era cierto, o no. Tomando sus pertenencias tras anunciar a la empresa que no iría ese día a trabajar ese dia, Emma se preparo para salir, y elevando su mentón dispuesta a no soltar ni una lagrimas mas, dijo.
— Voy a buscarlo, y empezaré por la empresa en la que trabajaba supuestamente, allí debe de estar, o al menos el verdadero Charlie Smith.
Asintiendo dispuesta a acompañarla, Candice también tomo su bolsa, y sonando su teléfono antes de cruzar la puerta, está solo soltó un bufido
—Es del hospital, una emergencia— Negó deseando no asistir al llamad
Asintiendo sabiendo que la profesión de su amiga era complicada, Emma la alentó a separar sus caminos, ya que la vida de alguien más dependía de ella, y dirigiéndose a destinos diferentes, Emma condujo a Araco, la gran empresa en donde supuestamente trabajaba Charlie.
Por supuesto, a estas alturas ella no sabía que era cierto, o no de lo que decía Michael, pero confiando que al menos esto fuese real, retuvo un poco de aire una vez detuvo su auto en el enigmático edificio. Bajando del vehículo una vez se armó de valor, Emma recorrió el enorme lobby de pisos relucientes con sus manos temblorosas, y llegando a la recepción, se colocó de pie del otro lado del mostrador, para preguntarle al caballero llena de dudas
—¿Se encuentra el señor Charlie Smith?— Sentía que estaba haciendo una locura—Deseo hablar con él
Despegando apenas su mirada del computador, el hombre algo petulante se limitó a observarla de arriba abajo con cierto desdén, y retomando su labor, preguntó
—¿Tiene cita con el señor Smith?
Emma, sintiendo algo de alivio al saber que al menos este nombre si era real, asintió un par de veces, y titubeante al no esperar esto, respondió
—No, pero necesito hablar con él un asunto personal. Es de vida o muerte
El hombre del otro lado, pensando que se trataba de una amante de turno, solo negó centrando su mirada en ella por primera vez, y permaneciendo con una mueca de burla dibujada en sus labios, agregó
—Si es un asunto personal, puede llamarlo.— Dijo con una sonrisa arrogante— Dígale que está aquí, y con gusto la dejo seguir.
Fracasando en el intento de conocer al verdadero Charlie, Emma asintió un par de veces hasta agradecer, y retrocediendo un par de pasos, no se detuvo hasta que su espalda impacto con un pecho firme que la sostuvo para que no se lastimara.
—Lo siento. No vi...
Desconociendo que el hombre con el que acababa de chocar era el verdadero Charlie Smith, Emma le ofreció una disculpa un poco descolocada por lo apuesto que era este desconocido, y asintiendo, él la observó detalladamente con sus enigmáticos ojos claros.
—No ha pasado nada.
Siguiendo su camino pasando por su lado, Charlie llegó a la recepción bajo la atenta mirada de Emma, quien pensaba que un hombre así de apuesto era un imposible de alcanzar, y agitando su cabeza para salir de su ensoñación pretendió seguir.
— Buenos días, señor Smith, sea bienvenido.
Escuchando claramente al hombre que hacia unos segundos la había tratado de la peor manera, Emma se detuvo al saber que era a él a quien buscaba, y abriendo su boca, lo vio caminar al elevador. Esa era su oportunidad de conocerlo, si no hablaba con el verdadero Charlie justo en ese momento, posiblemente jamás lo volvería a ver.
Caminando tan rápido como sus zapatos de tacones se lo permitía, Emma siguió a Charlie sin importarle las llamadas de atención que recibió del hombre de recepción, y metiéndose en el mismo elevador que él, algo agitada, una vez las puertas se cerraron, le dijo
—¿Usted es Charlie Smith? — Su pecho subía y bajaba, agitada— Porque Necesito hablar con usted, y lo que tengo que decir es de vida, o muerte.