Capítulo 40 Enzo El resto de la tarde me la pase de reunión en reunión y cuando al fin termine con los pendientes del día, como Fabrizio anda fuera resolviendo algunos asuntos. Me tomé un momento para dar un respiro en la comodidad de mi oficina, me serví un trago, recosté mi cabeza en el respaldo del sofá y cerré un momento, los ojos y las imágenes de mi bella ninfa en el restaurante invadieron mi mente. Por la cara que tenía sé que estaba molesta y angustiada por algo. Muero de ganas de saber qué fue lo que paso en ese almuerzo, sé que tengo que darle espacio, porque le dije que se tomara su tiempo. Pero la incertidumbre me mata, necesito saber que todo está bien, así que por impulso le marque, pero no contesto, espere un poco más y le marque un par de veces más a, pero ella nunca me

