Mientras estaba camellando, ósea, trabajando en el turno nocturno, en ese momento, creía que podría obtener más dinero, gracias a mis horas extras, ya que mi jornada normal es en el turno diurno, pero, en mi opinión, creo que fue un maldito, error, ya que a media noche, una especie de viajera del tiempo, del año 1886, en la época victoriana o lo que sea… entra a mi tienda y se roba una jodida barra de chocolate, como si nada, en ese momento, solo pensaba que era una chica emo que quería pasarse de lista, pero en cuanto intenté detenerla, la desgraciada hace que mi cuerpo se sintiera raro, como si una corriente eléctrica me paralizara, aunque más bien, creo que por primera vez, sentí tanto miedo que ni siquiera lo noté y mi cuerpo solo reaccionó por sí solo.
— ¿Qué? No puedo moverme, siento algo… ¿miedo? ¿Por qué me paralizó al tomar el brazo de esta chica? — dije en mi cabeza, confundido por la falla de mi cuerpo.
La chica apenas se dio cuenta que la tomé del brazo, solo dice algo en un idioma muy extraño, que yo, por alguna razón, pude comprender como si fuera el español.
— Trey wek pokytr yuieh (Alejaté, sucio e inmundano ser) — repica la chica al apartar su brazo de mi mano.
Mi mente y mi cuerpo regresaron a mi control, pero, dejándome confundido.
— ¿Qué diablos fue eso? — dije ofuscado.
— Estoy algo agotada, así que, agradece que no te arranqué el brazo. — manifiesta la chica con seriedad.
— ¿Qué… arrancarme el brazo, y como que inmundano ser? Digo… no hace falta que me faltes el respeto, solo paga la maldita barra de chocolate que te robaste. — le contesté.
La chica emo, se da cuenta de algo, e ignorando por completo mi reclamo, ella se acerca a mí, y me pregunta algo…
— ¿qué dijiste? — me pregunta la pelirroja.
— Que no me digas inmundo humano, que hoy no me bañé, no creo oler mal… ¿o sí? — dije al levantar mis hombros.
La chica se impresiona y sin dudarlo ella, me pregunta.
— Interesante, ¿Cómo es que me entiendes, quien te enseñó la lengua antigua?
— ¿antigua qué? No inventes cosas, paga la puta barra de chocolate, no quiero que mi jefe me lo descuente de mi miserable salario. — remarqué molesto.
— Ja, un simple asalariado de una tienda barata, ¿cómo es que alguien tan patético entiende un lenguaje místico?... soy victoria, ¿Quién eres?
— Tu puta madre, ¿vas a pagarme si o no? — dije sin titubeos.
— Ja, mi paciencia tiene un límite, ¿sabes?... me responde Victoria al sentarse en la barra de la tienda.
De verdad, sé que está mal golpear a una chica, o al menos a una mujer, pero, siendo sincero, esa niña emo me estaba sacando de quicio, pero, el robo de una simple barra de chocolate, no sería la única sorpresa de esta noche, ya que, a solo unos metros, unos peligrosos motociclistas, famosos por robar y vandalizar negocios nocturnos, se estaban acercando a la gasolinera en la cual estaba trabajando y hablando con victoria.
Mientras yo estaba discutiendo con la chica victoriana, algunos motociclistas, armados con todo tipo de garrotes, cuchillos, pistolas y cadenas de hierro, planeaban cuál sería su actuar de la noche.
— Correcto señores, ¿Qué desean hacer ante la gasolinera que está ahí? — dice el jefe de la banda.
— Solo es un puto tendero y una chica emo… ¿no creo que sea difícil?
— ¡Si! Ataquemos la tienda, violamos a la chica, matamos al tendero y nos robamos el dinero…
— ¡si!!! ¡Vamos!
Los peligrosos motociclistas se acercan a la gasolinera en la que victoria y yo estábamos platicando de forma civilizada…
— Paga la puta barra de chocolate.
— No… hasta que me respondas la pregunta.
— Hija de pu…
Y de repente… un ladrillo pesado, es lanzado hacia victoria, rompiendo la ventana que estaba cerca de ella.
— ¡CUIDADO!
Rápidamente me acerco a la chica emo, y con mi mano, recibo el impacto del ladrillo que estaba destinado a golpear a victoria en la cara.
— AH… mierda… mi mano… — repiqué, molesto y adolorido.
Victoria se conmueve por recibir el ladrillazo por ella, y rápidamente, me atiende…
— ¿me ayudaste? ¿Cómo esta tu mano?
— Echa un asco… ah., me duele.
— Te sanaré, solo espera.
Victoria tenía intenciones de usar su magia, para sanar mi herida mano, pero, justo antes de que ella lo hiciera, un motociclista, armado con dos palancas de hierro, entra, con intenciones de lastimarnos…
— Esta abierto… yo creo que si… — dice el motociclista al romper la puerta de vidrio con sus dos palancas de hierro.
Esto era malo, mi jefe, me había advertido, sobre pandilleros y motociclistas que se la pasaban día y noche atacando supermercados, tiendas y gasolineras, ¿Quién iba a pensar, que la única vez en la que decidí tomar el turno nocturno, seria también, mi último momento de vida? A la mierda… debía escapar, pero, no iba a dejar que victoria o sea como sea que se llame esta pendeja, saliera herida por los peligrosos motociclistas, debía protegerla, aunque fuera con mi vida.
— Amiga… olvídate de pagar la barra de chocolate, debemos irnos, ahora. — dije muy preocupado por los motociclistas que solo se acercaban a mi tienda.
— ¿crees que puedes salvarme de estos caballeros? — me pregunta ella como si le hiciera gracia.
— Esto no es un chiste, estúpida, nos van a atacar si no nos vamos de aquí…
Victoria, acataba de forma tranquila, al ser una mujer tan extraña, nunca creí que ella, no sintiera miedo por el motociclista que quería arrancarle los dientes a golpes…
— Hola, linda… ¿quieres jugar? — expresa el motociclista que entro armado.
— ¿crees que con esas palancas de hierro vas a lastimarme? — responde victoria sin inmutarse, ni un poco.
— AHAJA… ¿acaso no ves a mis amigos haya afuera? ¿estas loca o que te pasa? Somos asesinos, exconvictos, criminales, traficantes y violadores… cuando mate al cajero, mis hermanos y yo, tomaremos esa linda carita tuya, y te violaremos hasta que mueras por dentro… — expresa el malvado motociclista.
— Ya veo… es una pena que no haya más caballeros en este mundo…
Victoria, se acerca al motociclista, con intenciones de golpearlo en su pecho, pero, el motociclista, sin sospechar en el gran peligró en el que estaba… se adelanta a victoria, y trata de lastimarla con la palanca de hierro. Yo rápidamente tacleó al agresor, salvando una vez más a victoria de un fuerte y mortal, golpe. O eso era lo que creía.
— ¡Victoria corre!
Intento golpear al motociclista con todas mis fuerzas, pero, al ser un patético debilucho, solo hago, que el enorme y robusto motociclista, se moleste.
— Eres un…
El motociclista me toma de la garganta, y me lanza contra una de las máquinas expendedoras de la tienda, yo, sin saber ni siquiera que hacer, desesperadamente, tomo una barra de granola y se la incrusto justo en el ojo.
— ¡¡Ah!!
El motociclista, adolorido, me suelta para poder atender su ojo lastimado…
— ¡Eres un maldito!
El motociclista, dejando de lado el dolor de su ojo, regresa a mí, para matarme a golpes, pero, yo, rápidamente salto hacia la barra de la tienda, y tomo la escopeta, que estaba escondida bajo el cajero en caso de situaciones de mucho peligro.
Tomó el arma y sin dudarlo, le apunto al barbudo criminal.
— ¡ALTO O DISPARO! — grite.
El enorme motociclista, me lanza una de sus pesadas palancas, pero logro evitarla a tiempo…
— AHAJA… ¿sabes usar un arma? ¿acaso sabes matar? Mírate, mira esa escopeta, mira mis hermanos… esa arma, solo tiene capacidad para dos balas, es una escopeta de doble cañón… si me disparas, mis hermanos, no dudaran en entrar armados y reventarte a plomo…
El motociclista, decía la verdad, él tenía razón, en todo sentido… jamás había usado un arma, mucho menos la había disparado, tampoco había asesinado a nadie, ¿Cómo podría hacerlo ahora? además… él tenía refuerzos, una docena de motociclistas rudos y bien armados, contra un simple cajero…
Tampoco podía hacer mucho… la escopeta que tomé, era vieja, con solo dos cartuchos en los barriles, no tenía munición como para enfrentarme a todos esos criminales, era verdad… iba a morir, y esa chica, también, probablemente yo sufriría una muerte humillante, con golpes, puños y patadas; mientras que victoria, ja, no me imagino lo que estos animales le Arián a una linda chica como ella.
— Dame la escopeta amigo… si lo haces, te dejaré ir con vida, solo queremos el dinero y divertirnos con la chica.
El motociclista se me acerca y yo, tenía mucho miedo, dejar a victoria y escapar o quedarme y morir por proteger a una desconocida. ¿Qué haría, que escogería? Siempre fui un don nadie, si me voy como un cobarde, seria alguien a quien yo mismo odiaría.
— No voy a dejar a esta chica, tomen el dinero, pero déjenos ir… — dije firme ante mi valía.
— Vete… — me dice victoria.
— Pero, Niña…
Victoria, me mira de forma firme y me dice la triste realidad, junto con la verdad.
— No eres un héroe, y lo sabes… estos hombres te mataran de una forma horrenda, no eres un hombre que represente una amenaza para estos motociclistas, si disparas el arma y lo matas, solo harás que los demás busquen vengarlo… deja el arma y lárgate, ser cobarde es la única forma de que veas el amanecer. — dice victoria sin sentir ninguna emoción.
¿Qué demonios decía esa chica? ¿ella quería que yo la abandonara? En verdad, me sentía aterrado, y cuando la escuché decir eso, me sentí super inútil, ella no quería que la salvara… ¿en verdad soy tan patético? Ojalá ella me hubiera dado más ánimos, tal vez, la hubiera salvado.
— Pero ellos te lastimarán y te violarán…
— Deja el arma, no eres rival para ellos… — me responde victoria.
¿Por qué? Me sentía mal, ya no quería luchar, nadie me alentaba a luchar, incluso esa chica, quería que no la ayudara más… como si ella viera en mí, un inútil, que solo causaría más problemas, a la mierda, ¿Por qué tendría que defender y proteger a una chica que no quiere que la salven?
— Toma, llévate a la chica y el dinero… — le dije al motociclista al darle la escopeta.
— Buena decisión chico…
El motociclista, toma mi arma, y me golpea fuertemente con ella, dejándome inconsciente.
— Pero, no fue la decisión más inteligente. — dice el motociclista al escupirme.
Victoria, al verme tirado en el suelo, inconsciente, se molesta ya que ella, solo quería que yo no me involucrara más con los desalmados motociclistas.
— Esperaba que cumpliera su palabra, señor motociclista. — dice victoria furiosa.
— Bueno, pues esa es la primera regla de los motociclistas niña, jamás creas en uno.
El motociclista, que me había dejado inconsciente, se acerca a victoria para intentar violarla en medio de la tienda, pero, de inmediato, el jefe de la pandilla de motociclistas, entra, y reclama la demora.
— ¿Por qué la demora?
— Serpiente… lo que pasa, es que… se me había complicado las cosas, pero, ya me encargué del tendero.
Victoria, sin dudarlo, habla con el temido jefe de la banda.
— ¿Quién eres tú?
— ¿yo? Yo soy serpiente, líder de la banda de motociclistas más desalmada de la ciudad, ¿Quién eres tú? — le responde el temido jefe.
— Soy victoria, y me hicieron enfadar.
Victoria, usa su magia oscura, y hace que el motociclista que me había golpeado, se suicide con la escopeta que me habían arrebatado.
Serpiente, el líder de los motociclistas, se asusta ante tal escena y huye de la tienda, ordenándole a sus hombres encargarse de aquella chica rara.
— MATEN A ESA CHICA, NO DEJEN QUE SIGA VIVA. — ordena serpiente.
Los motociclistas, subestimando a la rara pelirroja, se acercan a ella y la rodean, con intenciones de asesinarla de formas denigrantes y horrendas, sin imaginarse que ellos serían los que terminarían asesinados de formas horribles por la poderosa super villanos Victoria.