Una mala noche.

2478 Words
Me duele la cabeza, como si un pinche ladrillo de concreto me hubiera golpeado, ¿Qué rayos había sucedido? Solo recuerdo que estaba atendiendo la gasolinera, y de repente, todo se volvió oscuro, y después de unos minutos, soló… me desperté en el suelo y todo estaba normal. No me había drogado y la escusa más creíble que podría explicar lo que sucedió, fue que tal vez, y solo tal vez, me quede dormido… pero, sentía que eso no fue lo que paso realmente. — Ahg, ¿pero qué paso? — me pregunté al levantarme del suelo de la tienda, adolorido y muy confundido. Qué raro, todo estaba bien, creía que había motociclistas que robaron mi tienda, y mucho más, creía haber visto a una extraña chica emo con un traje oscuro y muy victoriano, pero, al juzgar la situación, todo parecía un sueño, ni el dinero ni las maquinas, fueron tocadas… todo fue un sueño, o eso creía yo. — Ag… creo que me iré a casa. — dije al levantarme aturdido del piso de la tienda. Después de que mi jefe llegara a la tienda, cobré mi dinero, y me marché a mi casa, para descansar, estaba muy confundido y mi cuerpo me dolía como nunca. Todo apuntaba a que fue un extraño sueño, hasta que… me dirijo al baño y me veo en el reflejo. — ¿Qué? ¿pero que me paso? Yo tenía muchos moretones, mi espalda, mi cuerpo y demás… yo estaba lastimado, como si me hubiera enfrentado a un gigante. ¿Por qué estaba tan adolorido y lastimado si todo fue un sueño? Además, mi mano se sentía extraña, como si me hubiera curado de algún daño; bueno tenía tanto sueño, que solo pasé mis moretones por alto y solo me fui a dormir un rato. En la noche, me levanto de mi larga y reparadora siesta y decido prepararme una sopa instantánea para comer, ya que tenía tanta hambre que no podía dejar de babear. Después de comer, salgo de mi departamento y me dirijo a la farmacia más cercana para comprar droga y vendas que fatigaran el dolor de mi cuerpo, sé que lo normal es ir al hospital, pero, para mi mala suerte, yo no contaba con un seguro médico muy bueno, por lo que mejor me curó yo solo. Después de comprar la medicina y las vendas, regreso al edificio para encerrarme en mi departamento, pero, en cuanto subo al elevador, anastasia y Nía se topan conmigo. — ¿Eddy? ¿Qué te paso? — me pregunta Nía. — ¿Por qué compraste vendas? — me pregunta anastasia al tomar mi bolsa. Yo, sin más rodeos, les dije que no me sentía bien y que solo quería regresar a mi departamento. — No me siento bien, por eso compré estas cosas, ahora si me disculpas, quiero ir a casa. — contesté. — Ya veo, ¿quieres algo? Podemos echarte un vistazo. — me dice Nía como una buena amiga. — Mmmm, yo creo que solo se calló de su camita. — responde Anastasia burlándose se mí. — Si, si a la chingada, si me disculpan, me voy. — dije al encerrarme en mi departamento. Las horas pasaron y yo, bueno, me estaba masturbando, si, estaba aburrido y estaba solo… así que, como todo hombre, decido iniciar el famoso rito de la “Paja” y mientras estaba a machacando el ganso, por así decirle, alguien me interrumpe, eran mis dos vecinas, las cuales, no entendía como diablos abrieron mi puerta. — Eddy, ¿estás aquí? — pregunta Nía. — Venimos en paz, prometo que no te romperé la nariz otra vez. — grita Anastasia a todo pulmón. — Ho mierda… — dije asustado. Rápidamente me pongo los pantalones y salgo de mi cuarto para hablar y reclamarles por su interrupción. — ¿Nía, Anastasia? Qué demonios… ¿Cómo entraron en mi departamento si la puerta estaba cerrada? — exclamé confundido… — En mis años como soldada rusa aprendí a abrir cerraduras. — expresa Anastasia orgullosa al mostrarme un simple clip, el cual usó para abrir mi puerta. — Por favor discúlpanos, solo queríamos saber cómo estabas, sabes… estudie medicina, podría ayudarte… Nía y Anastasia estaban preocupadas por mí, bueno, al menos a Nía, anastasia mi bienestar le daba igual. — Ya les dije que estoy bien, solo me lastimé sin querer, por favor váyanse… — ¿Seguro? Deberías al menos dejar que te revisé. — dice Nía. — Estoy bien amiga, gracias por preocuparte, si necesito algo, les avisaré. — le contesté muy agradecido. — Está bien… nos iremos… Nía deja mi departamento, pero Anastasia antes de marcharse dice algo que me hizo sentir un poco apenado. — ¿te puedes ir ya de mi casa, Romanov? — dije con seriedad. — Ah si disculpa, Nía y yo no queríamos interrumpir tu paja, un consejo, usa ambientador para camuflar el olor. — responde Anastasia al sacar su dedo del medio y marcharse. Dios, cuanto odio a esa chica, como sea, después de eso, regresé a mi cuarto para terminar lo que había iniciado, y al día siguiente, antes de ir al trabajo, dos policías, tocan a mi puerta. — Disculpe la intromisión, soy el detective Gabriel reyes y él es mi compañero, Evan parce, traemos una orden de captura para usted. — Si se resiste, usaremos la fuerza bruta como buenos policías corruptos… — responde en forma cómica el detective Evan parce. — ¿Disculpen? ¿Qué hice? Yo no hice nada… Y como buenos policías corruptos, el detective Evan parce, saca su pistola eléctrica y me dispara, dejándome paralizado y eventualmente inconsciente… definitivamente no tenía idea de lo que sucedió en el turno nocturno, pero era más que claro, que fue una mala noche. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Porque esto me pasa a mí? ¿Qué hice yo? La policía me había arrestado, por algo que no tenía ni puta idea, según los dos oficiales que me capturaron, yo era sospechoso de un gran misterio; Y después de que me llevaran a la comisaría de Ciudad mecha, para tomar mis datos, huellas y demás… como si fuera un jodido criminal, me encierran en una celda junto con un loco, un drogadicto con complejo de monje budista. — ¿Qué carcoma tu libertad mi hermano? — me dice mi compañero de celda mientras meditaba. — No tengo ni la menor idea, iba al trabajo y me arrestaron sin motivos. — le dije al barbudo y calvo hombre. — Ya veo, todos hemos matado personas, no es para tanto… — dice el aterrador y sereno jipi. — ¿Qué dijiste? — reaccioné confundido. — Nada, en fin, ¿Qué crees que sucedió? — me pregunta mi compañero. — Pues no lo sé, solo recuerdo que anoche estaba trabajando en el turno nocturno, y… — ¿y? Un momento, ¿Por qué ya no podía recordar nada? ¿Qué sucedía? No estaba drogado, ni ebrio, ¿Por qué sentía que mi cerebro fue manipulado? No había explicación razonable, mi memoria me fallaba y siendo sincero, estaba un poco asustado de las consecuencias de lo que sea que pasó en mi trabajo. Me acerco a mi compañero de celda y me siento en el piso para hablar y meditar con él. — No, lo sé, no lo recuerdo, solo sé que estaba viendo videos y después fui al baño de empleados a cagar como un desgraciado por quince minutos. — dije al sentarme en el suelo con las piernas entrelazadas. — Ah… conque es eso, ¿Qué drogas usas amigo? — ¿¡Que!? No… no me drogué en mi trabajo, al menos no esta vez, es algo más extraño… — dije molesto. — Ja, me recuerda a lo que pasó con mi amigo… — me dice mi jipi compañero de celda. — ¿Qué le paso? — le contesté. — Un día, fuimos al bosque para conectar nuestras raíces con la madre tierra, pero, mi amigo Dereck, vio algo extraño, un niño cabezón, con armas y granadas, su cabeza era tan grande que parecía una bomba, yo no lo vi, pero, mi amigo, sí, el extraño ser, estaba luchando con monstruos hechos de petróleo, todo fue una confusión, explosiones, disparos, corrimos para salvarnos y mi amigo Dereck tres días después, murió en una extraña explosión. — me dice el jipi. Lo primero que pensé eran dos cosas, esté loco tiene una de las imaginaciones más extrañas y tontas del mundo, y dos: ¿Qué drogas usó antes de venir a aquí? — Muy bien, creo que, me iré al rincón y te ignoraré por el resto del día. — dije al levantarme del suelo para jamás volver a relacionarme con el extraño jipi que solo decía jilipolleces. Pero, al levantarme, mi loco compañero de celda, dice algo, que hace que piense bien si solo decía la verdad o todo era una mentira. — Ah… el niño bomba luchaba también contra una chica de pelo rojo. — dice mi compañero. Me detengo sorprendido, ya que, en mi mente, tenía la imagen de una chica pelirroja que jamás había visto. — ¿Cómo que una chica? — le pregunté. — Si, una linda adolescente que literalmente te puede partir con la mirada, ella intentó matarnos con sus extraños poderes, pero solo mi cabra fue la que se partió en trozos… ¿la chica pelirroja que no dejaba de pensar, era real? No, no puede ser, si fuera real no podría partir cosas con solo su mirada, además, que un extraño jipi drogadicto me diga que vio a un chico bomba luchando con monstruos de petróleo era una verdadera locura, además… ¿cabras? — Ya veo… ¿Cómo que cabras? — le respondí. — Mi amigo y yo queríamos conectarnos con la madre naturaleza usando cabras… la mía se llamaba Fiona y la quería mucho. Una persona rara, ¡jump!, no me extrañaría que estuviera en este lugar, pero, como dice el dicho… no juzgues a las personas. — Entiendo, no te juzgaré — le respondí comprensivamente. — Si, queríamos fornicar con las cabras, así solo podría lograr la iluminación. — me responde mi perturbador compañero. — ¡a la mierda! Olvida lo que dije loco. — dije al levantarme y alejarme de ese enfermo. Y de inmediato. Uno de los guardias abre mi celda y me pide salir para el interrogatorio. — Eddy j, James, sal, te solicitan en el interrogatorio. — dice el guardia. — Si, cualquier cosa es mejor que estar con esté loco. — dije al ponerme las esposas por mi propia cuenta. y después de ponerme yo mismo las esposas y salir con el guardia de la sala de prisioneros, mi barbudo y pervertido compañero de celda, grita algo antes de que yo saliera por la última puerta. — ¡EL MUNDO SE FRAGMENTARÁ, NO DEJES QUE ESOS SUPERVILLANOS GANEN, REÚNETE CON EL CABEZA DE BOMBA, REÚNETE CON EL ¡CABEZA DE BOMBA HERMANO! SIP, estaba loco, pero, aunque ese degenerado, loco y extraño sujeto, solo decía disparates, sus últimas palabras, hicieron que mi piel se erizara y mi corazón latiera más fuerte, como si él, me diera un consejo, para seguir con vida. Después de algunas horas encerrado en el cuarto de interrogatorio, el detective Parce, entra y me saluda. — Hola Eddy. — Hola, señor policía… — Soy el oficial Parce, yo me encargaré de hacer las preguntas. — ¿Cómo que parce? Acaso eres paisa o que… Parce. — le dije sin mostrar ninguna importancia. — Es un nombre, señor J, James… — dice el oficial. — Tuse. El detective toma una carpeta negra, con información muy detallada, sobre mí, incluso sobre mi pasado… — ¿Qué es eso? — pregunté. — Esto, es tu archivo, información que me ayudara a determinar aquí rayos tengo enfrente. — dice el oficial. Muchos, creen que soy un simple tendero, y no se equivocan, mis secretos no son realmente malos, pero, si son clave de mi personalidad y mi baja autoestima. — A ver, a ver… esto es interesante. — dice Parce al ojear las páginas de en medio, de mi expediente. — No lo creó… — susurré. — Ja, porque no mejor, te refresco la memoria. — contesta Parce con una mirada irritante. El detective Parce se levanta de su asiento, y comienza a leer mi expediente personal en voz alta, recalcando mi pasado. — Eddy J James, a los 15 años, fuiste expulsado de más de tres escuelas segundarias por peleas y manipulación de drogas, a los 17 comenzaste a sufrir de un caso grave de depresión y casi te suicidas en cuatro ocasiones, a los 18, te enlistaste en el ejercito donde destacaste con honores, pero, tus actitudes violentas, te sacaron de combate… — Basta… no siga… — le suplique. — Jun., también serví en el ejército, pero jamás destaqué tanto como tú, tú puntería esta fuera de lo común, en los exámenes físicos, no eras tan bueno, pero… fuiste el mejor en todo tipo de armas, ametralladoras, fusiles de asalto, subfusiles, escopetas, pistolas, rifles de francotirador, lanza explosivos etc.… nunca fallabas… ¿Cómo un excelente artillero, se convirtió en un patético cajero? — me dice el oficial al caminar en círculos por toda la habitación. — Ya… ¡Basta! — Ja, caro, casi matas a todos tus compañeros, solo por un ataque de ira, estabas loco… o tal vez, ¿aun lo estés? En fin, el ejercito quería explotar tus habilidades con las armas, pero, al final, fuiste demasiado para ellos y te echaron como un perro, dos años después, escapaste de tú familia y te mudaste a esta ciudad, el resto… no me interesa. Había cosas que yo era capaz de hacer, pero, que odiaba saber que podía hacer, si, tenía talentos que en la guerra serian útiles, pero, mis dones, no eran algo de lo que me enorgullecía, yo era alguien diferente a lo que soy hoy en día. — ¿Qué es lo que quieres? — le pregunté molesto. — Ja, okey, solo diré que, estas muy acabado. — me dice Parce. — ¿Qué es lo que, hice? ¿Por qué me tienen aquí? — reclamé. — ¿Dónde están? — me pregunta Parce. — ¿De qué hablas? — Lo preguntaré una vez más, estúpido tendero… ¿Dónde están los motociclistas? — Motociclistas… El detective Parce se me acerca rápidamente y me golpea contra la mesa metálica… — ¡Ahí! — ¿en dónde están, ¡donde esta Serpiente y los demás!? — me grita Parce presionándome. Yo no tenía idea de lo que estaba hablando, tenía muchas dudas, y la verdad, no tenía idea, de que tan peligroso era esté interrogatorio. — ¡donde esta serpiente! — me grita Parce al tomar su arma.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD