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1368 Words

Esa noche se la pasaron pegados en un abrazo. Theo lo tomaba por la cintura mientras le susurraba al oído mientras Julien, con la espalda pegada al pecho del más alto, le dejaba el camino libre para que le besara el cuello, los hombros y todos los lunares de en medio. Ninguno quiso dormirse antes que el otro, incluso después de hacer el amor luchaban exhaustos por no cerrar los ojos. La mañana llegó tal vez demasiado deprisa, obligándolos a salir de su refugio entre las sabanas; y aunque les hubiese gustado quedarse un rato más, los tíos del castaño ya estaban suficientemente molestos como para tentar a la suerte. Julien les había dicho que volvería con el primer bus de la mañana y así lo haría. Tomaron el desayuno en el comedor del hotel luego de ducharse y guardar sus cosas. El autobús

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