-¿Está seguro de que es la misma Isabel Barros? -consulta aturdido Guido al hombre que, se supone, fue el novio de su madre. -Completamente seguro, pué iñor, ¿usté cree que yo le voy a estar mintiéndole con una cuestión así? -El hombre es un huaso de tomo y lomo. -¿Cuándo fue la última vez que la vio? -Ella tenía diecisiete años, los vimos en la trilla. Todo era pura felicidad. -¿La trilla? -Sí, pué, la trilla, la siega del trigo. Es todo un acontecimiento aquí, es una fiesta. Siete días seguidos donde el vino y la comida corren a destajo y donde se arman muchos casorios. -¿Y por qué no la vio más? -consulta el joven interesado. -Desapareció. Su papá dijo que ella se había ido, que ella merecía más. Y tuvo razón. -Dígame... Usted y ella... ¿Ella pudo haber estado... embarazada?

