Eva se prepara para salir a cenar con Gabriel y se mira en el espejo por enésima vez. -¿Lista, mi doña? -Sí, Gabriel, ¿cómo me veo? -Hermosa, como siempre. -¿Seguro? -Claro que sí. Si quiere impresionar a alguien, sin duda lo hará -asegura el empleado. Eva sonríe y baja a la recepción del hotel donde ve a Guido, a Juan Ignacio y a una mujer conversando. Gabriel coloca su mano en la espalda de su mujer y avanza con ella hasta la calle. Juan Ignacio alcanza a verla y siente unos deseos irremediables de salir corriendo tras ella, pero la mano de Katiuska en su brazo, lo devuelve a la realidad. -Amor, tengo hambre, ¿a dónde me vas a llevar a cenar? -Vamos -responde molesto y apresurado, está seguro de que ese hijo no es suyo. Se levanta y sale justo en el momento en el que Eva

