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793 Words
Briana hace un mueca, le duele todo el cuerpo, desde aquella noche a pasado dos días, dos días que son pareja oficial, tiene un poco de vergüenza, obvio que sabe que sus gritos fueron escuchados por muchas personas, a pesar de que se siente así no se arrepiente de nada. Ahora sus hombres son de ella y nadie más. Ahora se encuentra en un gran dilema, ayer sus chicos le pidieron que sea su emperatriz, había quedado en completo shock, obvio que sabe la responsabilidad que hay al estar con ellos, pero no tan rápido. Ni siquiera tienen una semana de novio y ellos le pidieron ese paso tan grande, en ese paquete está incluido casarse con ellos. Eso la tiene en el limbo, no sabe qué hacer, le gusta ayudar, le gusta tener responsabilidades, pero no tan grandes, se tendría que dedicaré su vida a la monarquía, vivir con leyes y dejar un poco su esencia, no quiere dejar de ser ella misma, la sociedad vive de las apariencia, no tienes los modales correcto ni la etiqueta necesaria, su misma vestimenta es un poco fresco y atrevido, no es apta para el puesto tan grande. Sin embargo es tan egoísta que no quiere dejar a sus chicos en manos de otra mujer. ─Ahhh Briana por qué lo piensas tanto, son tus chicos, ellos están para ti, no tienes que llevar más allá tus pensamientos tontos, ellos te hacen feliz, desde que estás en este planeta ellos velan por ti… al tal punto que llegó al acoso ─murmuró para ella misma. Se ríe, siempre ha sabido que sus chicos las vigilan, la siguen en cada paso que da, si no son ellos manda a uno se de sus guerreros, son tan fácil de leer bueno para ella lo son. Más tarde. ─Por fin ─había terminado una gran pila de documentos, ama su trabajo así que para ella esto es pan comido, solo le tomó una hora terminar. ─Briana, ven por favor ─llamar Aiker por el intercomunicador. Briana alza una ceja, el monarca mayor se escucha muy serio con cuidado se levanta y toca la puerta, a los minutos entra ─¿En qué puedo servirles? Ambos emperadores la miran serio ─Hemos notado ─comenzó hablar el mayor ─que estas distante, desde que te propusimos ser nuestra emperatriz. ─Sabemos que es imprudente pero… ─el Aimar continuo ─ los lors están exigiendo que haya heredero, que hayan príncipes para la siguiente dinastía, y… ─Solo queremos estar contigo ─dijeron sinceros los gemelos─ solo contigo, no nos vemos con otra mujer. Briana trata de procesar las palabras que está escuchando ─¿Ustedes realmente quieren que sea su emperatriz, y la madre de sus futuros príncipes. ─Claro… sabemos que eres una buena mujer a pesar de todo, sabemos que te gusta trabajar y cuidar cada detalle ─dijo Aimar. ─Briana no se si sabes pero… desde hace dos meses están llevando las riendas del palacio real ─explicó Aiker. ─¿Qué─ exclamó con sorpresa Briana. ─Si, la mayoría de los documentos son responsabilidad de la emperatriz y tu lo has hecho a la perfección, muchas cosas que eran necesarias lo has hecho mejor que muchas anteriores, tu has hecho que muchos guerreros y servidumbre se sientan agusto al trabajar para nosotros y te agradecemos por eso ─agradeció Aiker haciendo una reverencia a su mujer. ─También has tomado el trabajo que nosotros deberíamos hacer… y lo haces hasta mejor que nosotros ─recordó Aimar con una sonrisa ─eres perfecta para el puesto, eres perfecta para ser nuestra emperatriz, muchos te aman. ─¿Me ama? ─cuestionó Briana. ─Si, por qué lo dudas ─Aiker la toma en sus brasos ─Briana tu has hecho muchas cosas, no solo tú también las chicas… ustedes han revolucionado nuestro planeta, dándole el valor que las mujeres merecen, y que puedan ver qué si pueden hacer cosas por sí solas, sin necesidad de que un hombre le de algo. ─Muchas mujeres te admiran, aunque queríamos impedir que tú caso sea relevado al público no pudimos, así que tú sabes bien que muchos se enteraron… a raíz de eso muchas mujeres comenzaron a verte con otros ojos, te admiran ─dijo Aiker con una sonrisa ─aunque tu no vas a los banquetes muchas preguntas cuando serías nuestra Emperatriz. ─Las mujeres de nuestro planeta se sienten contacta con la llegada de ustedes. Briana baja su cabeza, abraza al mayor con cariño ─Esta bien acepto, seré de ustedes, seré su Emperatriz. Los gemelos sonríen, por fin. Los tres se abrazan con fuerza, el destino se encargará de unirlos más, de que su fortaleza sea cada vez más fuerte, el amor y entendimiento sería lo primero en su relación. Briana agradece está enamore oportunidad de seguir viviendo y nunca la desperdiciar. Fin.
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