11

1227 Words
Amaia me pasó otra cerveza y me la bebí entera. Ya sentía ese mareo característico que te dejaban las bebidas alcohólicas pero no importaba. Me sentía feliz, feliz después de tanto tiempo. — SII — grité de nuevo cuando colocaron Fanática Sensual —. Vengo ahora — dije dándole la lata vacía de cerveza a mi amiga. — ¿Qué vas a hacer Shiloh? — Nada malo. Caminé hasta la esquina donde se encontraba Damián con Tina y sin importarme la presencia de la segunda jalé a ese chico que me hacía alucinar y me lo llevé a bailar. — Ahora vamos a bailar tú y yo — susurré solo para él. — ¿Estás borracha Shiloh ? — No, todavía no. Es fanática de lo sensual. Ella tiene una foto mía y ya me la puedo imaginar lo que hace cuando está solita — comenzó a sonar y pegué todo lo que pude mi cuerpo al suyo moviéndome a su ritmo. Todo se sentía tan sensual, mi cuerpo ardía y no era solo por la bebida, era por su presencia, era por lo que le estaba haciendo. Pasé mis manos por sus brazos, por su pecho, aproveché el momento, lo disfruté. Un éxtasis llenó mi cuerpo y solo fue en aumento cuando lo escuché susurrar en mi oído : — Pero no le voy a preguntar, y a escuchar su voz cuando se agita por su manera de respirar, puedo imaginarme lo que está haciendo...— su aliento erizaba mi piel cuanto más se acerca a mi cuello — ¿Qué pasará cuando nos encontremos? De seguro que se lo explicaría... — su rostro se acercó lo suficiente al mío como para besarme, pero no lo hizo . Comenzó a subir su mano desde mi cadera hasta mi cintura descubierta. Un gemido se ahogó en mi garganta y la música y las personas dejaron de existir cuando su mano siguió en aumento hasta rozar mi pecho derecho. ¿Por qué carajos estaba tan ansiosa de que me tocara? Su mano murió ahí, junto con la música. — Vigilala — ordenó Damián a Daryl cuando la magia se terminó. No logré entender de lo que hablaba hasta que pude presenciar a una Tina enfadada caminando hacia nosotros. Damián me arrastró escaleras arriba evitando que su media hermanastra o lo que fuese se acercarse lo suficiente. — ¿A dónde vamos? — estábamos en el segundo piso, sabía perfectamente a donde íbamos pero quería que lo dijera. — A una habitación — soltó sin más. « Ay madre de Dios !!AY MADRE DE DIOS!! » — ¿Qué pasa ? — indagué cuando su cuerpo se detuvo y su mano me soltó para agarrar su cabeza. — Nada, solo un pequeño mareo — siguió caminando hasta llegar al final del pasillo y adentrarse a una habitación. — ¿Ya habías estado aquí antes? — se movía con una facilidad y seguridad que tenía que haber pisado esta casa anteriormente. — Nunca. — ¿Y como sabías a donde teníamos que ir? — No lo sabía, simplemente vine hacia lo más lejano — la habitación no era demasiado grande, no estaba decorada por lo que supuse que sería una de invitados. — Ven siéntate aquí — palmeó un lado de la cama y yo me acerqué. — Eres tan hermosa Shiloh y te ves tan sexy hoy — mi cuerpo se paralizó, nunca antes me había elogiado, NUNCA, de echo, lo que siempre hacía era avergonzarme, pero esto, esto lo había dicho con sinceridad y lo pude notar en sus ojos cuando me atreví a mirarlo. Mi cuerpo estaba tan cerca del suyo que podía sentir su respiración en mi rostro. Un calor subió por mis mejillas y me acerqué un poco más, lista para por fin probar sus labios pero su cara se frunció y su cuerpo cayó hacia atrás. — Damián — llamé — ¿Qué ocurre ? — Repítelo — ordenó. « ¿Que lo repita? ¿Que repita el que? » — ¿Qué? — Repite mi nombre. — ¿Damián? ¿Qué tiene? ¿Qué pasa con tu nombre?— ¿Acaso se estaba volviendo loco? ¿Había bebido lo suficiente como para emborracharse? No lo creo. — Que sexy suena saliendo de ti. « Oh dios » — ¿Qué te ocurre?— volví a preguntar ignorando su última frase. — La cabeza me da vueltas, estoy muy mareado — caminé a un lado junto a él y me fijé que tenía los ojos cerrados —. No sé qué me pasa, no he bebido nada, solo...— intentó levantar su cuerpo pero volvió a caer hacia atrás. — Voy.... voy a traerte un poco de agua y a buscar ayuda, no te muevas de aquí ¿Vale? —el trató de asentir en respuesta y yo salí disparada. La casa se veía más abarrotada que minutos antes y no encontraba por ningún lado a mis amigos. La cocina que antes no contenía ni un alma ahora tenía a varios chicos haciendo obscenidades por doquier. Conseguí a duras penas una botella de agua y recorrí todo el salón hasta encontrar a Amaia y Daryl bailando en una esquina. — Chicos — grité moviendo mi brazo para que me prestaran atención —, necesito ayuda — Amaia me observó alarmada e inmediatamente corrimos escaleras arriba. — Espera — gritó Daryl volviendo atrás — ¿Dónde está Tina? — negué con la cabeza, lo que menos importaba ahora era esa chica. Llegué a la habitación donde había dejado a Damián encontrándome todo completamente oscuro y no a un cuerpo en la cama, sino dos. — Damián — intenté hablar pero mi voz se apagó a mitad de camino cuando al encender la luz el chico que minutos antes me elogiaba y al que estaba a punto de besar estaba casi sin ropa agarrando con fuerzas a Tina mientras ésta lo besaba y acariciaba de la misma forma que yo ansiaba hacerlo. « ¿Qué? » La botella de agua que traía cayó al suelo haciendo notar mi presencia, ya que la luz encendida no había sido suficiente. Nuestros ojos se encontraron y no vi culpa en ellos, aunque, ¿Qué culpa iba a sentir? No éramos nada. Tina ni siquiera se giró, sabía que yo estaba ahí, lo sabía y lo único que hizo fue volver a coger el rostro de Damián para seguir besándolo, mientras que él se dejaba complaciente. No tengo que aguantar esto, no tengo porqué que hacerlo, solo es un chico más. Daryl y Amalia también habían visto todo lo ocurrido pero ninguno atinaba a decir nada, nadie entendía lo que estaba pasando. — Esto no... — trató de entender Daryl —, él no... — entró a la habitación y ese fue mi momento para largarme. Borraría su número y lo evitaría todo el tiempo posible hasta que llegara la hora de marcharse a la Universidad, todo volvería a estar bien, solo era un chico más. — Shiloh, espera, no te vas a ir sola — Amaia trataba de correr tras de mí pero yo no podía detenerme hasta que estuviese lejos de este panorama. Había sido suficiente, suficiente de todo, de absolutamente todo solo quería encerrarme en mi habitación hasta que el universo decidiera que podía ser feliz eternamente.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD