Como es habitual entre nosotros, pedimos hamburguesas para comer mientras nos distraemos viendo alguna serie. Los momentos así, en los que sólo somos él y yo me hacen olvidar por unos instantes que cada uno tiene una vida aparte, hay muchas cosas sobre mí que Ethan no sabe, y yo tampoco sé sobre él. Es parte de lo que acordamos, y estaba de acuerdo al principio, pero, mientras más tiempo paso a su lado, más deseo saber sobre él.
Sus labios buscan los míos con mayor intensidad mientras nuestras lenguas juegan, hasta que somos interrumpidos por el sonido del timbre.
- Emma, no jodas, estamos ocupados - dice Ethan haciéndome reír.
- Deja de llenar de saliva a mi amiga y abre la puerta - demanda tocando con más fuerza.
Ethan suspira y se separa de mí para ir a abrirle a Emma antes de que tumbe la puerta.
- Vengo a robar a Noelle - dice alegre - hoy mi turno termina temprano y podemos disfrutar un poco de Disturbia gratis.
- No creo que Noelle quiera ir - responde Ethan.
- Pues dejemos que ella misma responda, además esta noche estás ocupado ¿no, Ethan? - Emma le pregunta enarcando una ceja.
- Tengo un par de entregas grandes, pero podría verte terminando de hacerlas - me propone haciendo un puchero.
- No te dejes manipular, Elle, también mereces salir con tu mejor amiga – interviene Emma señalándome con su dedo índice.
- Bien bien, hagamos algo, mientras Ethan va a hacer sus entregas, tú y yo vamos a Disturbia y nos distraemos un momento, bailamos, nos divertimos y después, Ethan nos da el alcance para regresar a casa ¿les parece? - propongo.
- Yo sigo pensando que es una mala idea chicas, en verdad tengo un mal presentimiento - insiste Ethan, y en verdad se le ve preocupado.
- Suelta a tu chica un momento, me parece una buena idea – Emma lo intenta calmar, es la primera vez que veo a Ethan preocupado por una salida.
- Se van a cuidar - nos indica.
- Por supuesto, papá - Emma rueda los ojos en blanco y toma mi mano - te espero en cinco en mi apartamento.
- Por favor cuídate, Noelle - me pide Ethan besándome.
- Lo haré, descuida – respondo para tranquilizarlo, somos dos amigas que queremos divertirnos un rato ¿qué puede tener aquello de peligroso?
El edificio donde viven Ethan y Emma parecen haber sido fabricados por un arquitecto con poca creatividad o un bajo presupuesto. Son exactamente del mismo tamaño, un solo ambiente con la misma distribución, excepto que mi amiga parece tener un talento especial para la decoración, pues, a diferencia del apartamento de Ethan, el suyo tiene las paredes pintadas de colores vivos, plantas y cuadros.
El ambiente destinado a su habitación es decorado con luces led de color rojo y su cama está llena de peluches, entre ellos destaca un conejo rosa, se ve algo viejo a diferencia de los otros, pero debe tener un significado especial para ella, quizá un recuerdo de infancia, nunca le he preguntado por el conejo, porque tengo la sensación de que podré tocar alguna fibra sensible de la cual aún no está lista para hablar.
Emma mueve su cabeza al ritmo de I follow rivers de Lykre Li mientras canta en voz baja, busca entre sus cajones los accesorios que usará esta noche, y también intenta convencerme de maquillarme para nuestra salida.
Mi mirada la sigue en todo momento, me resulta divertido observarla así, siendo simplemente ella. Nos conocemos de hace unas semanas, pero podría decirse que es mi mejor amiga, me agrada pese a lo diferentes que somos.
Emma es alegre, brilla en cualquier lugar, es bromista, y no duda en defender su postura. En cambio, yo soy seria, e incluso algo tímida, el sarcasmo es mi lengua materna y tiendo a imaginar lo peor. Hasta ahora no entiendo como una persona como Emma puede llevarse tan bien con alguien como yo, supongo que esa teoría sobre los polos opuestos es cierta.
La admiro mucho, es independiente y maneja muy bien su vida sola pese a tener apenas 20 años. No habla mucho sobre sus padres, y tampoco le he preguntado, no deseo incomodarla, pero lo que más me gusta de ella es su sonrisa.
Emma sonríe como si nunca hubiese sido herida. Es capaz de amar a los demás como si jamás nadie la hubiese lastimado, te consuela como si jamás hubiese estado rota.
La veo chasqueando sus dedos hacia mí y me siento avergonzada de no haber atendido a lo que sea que me haya preguntado.
- Perdona, no te oí - me disculpo.
- No me sorprende, si me estabas viendo como boba - responde burlándose - no me digas que te has enamorado de mí, mira, sé que soy guapísima, pero Ethan es como mi hermano, así que no creo que sea correcto.
- Eres una tonta - digo aventándole uno de sus cojines decorativos - me distraje un momento ¿qué era lo que decías?
- Te preguntaba si preferías el azul o el rojo - Emma mueve sus manos de una forma divertida señalando dos potes de esmalte de uñas.
- Pero ya las traes pintadas y se ven bien - contesto sin entender la razón por la que querría cambiar el color de sus uñas. Aquel rosa pálido le queda genial.
- No es para mí, sino para ti. Personalmente, creo que el azul te quedaría genial - opina - y sería una forma de evitar que te sigas comiendo las uñas, apenas te queda un cuarto de uña en el anular - me regaña como si fuera mi madre.
- ¿En qué momento te convertiste en mi abuela? - pregunto y Emma responde dedicándome su dedo medio - aprecio la preocupación, aunque dudo que funcione.
- Oh vamos Elle, será divertido, prometo que te quedarán geniales - insiste haciendo pucheros con su rostro hasta que finalmente acepto para que se detenga - verás que no te arrepentirás.
Con mucha delicadeza y concentración toma mi mano derecha para empezar a pintar mis uñas. Su pulso es envidiable, en ningún momento le tiemblan las manos y cada trazo que da con la pequeña brocha es muy precisa. No le toma ni siquiera veinte minutos terminar con ambas manos. Me pide que no me mueva mucho y agite mis manos ridículamente hasta que estén secas.
- Bien ¿ya decidiste con qué irás? - pregunta mirando su closet.
- Pues con lo que traigo puesto - respondo y obtengo una risa - no le veo nada de malo a mi atuendo.
- Vamos Noelle, iremos a un club, no al cine con tu abuela - se burla de mi camiseta ancha - ¿qué tal si te pones esto? - propone enseñándome un vestido n***o demasiado corto para mi gusto - borra esa cara de espanto, tienes piernas muy lindas, lucirás como toda una diosa.
- Lo dudo, no es mi estilo – me niego de inmediato, no suelo utilizar ropa tan ceñida al cuerpo, es muy incómoda y no me gusta la atención que obtengo, en especial de sirios que ven a las mujeres como un pedazo de carne.
- Vamos Elle, por mí - me pide.
- Eso se llama chantaje emocional - la acuso señalándola.
- No, se llama "quiero ver a mi mejor amiga siendo la chica más sexy de Disturbia" - contesta - además, estoy segura de que Ethan quedará muy impresionado cuando te vea.
- Ethan morirá si me encuentra así - respondo imaginando su rostro.
- Pues que se muera, hasta ahora no son exclusivos ni son novios ¿o sí?
Muerdo mi labio con nerviosismo. No soy una experta en relaciones, y nunca he hablado con Ethan sobre nosotros. Es decir, sí salimos y nos besamos, la pasamos bien y nos entendemos. Pero nunca hemos tenido alguna cita oficial o me ha pedido ser su novia.
Sin embargo, no somos como las parejas tradicionales, en lugar de ir a un restaurante costoso o al cine preferimos aprovechar la belleza de la noche para hablar sobre lo más profundo que tenemos, y no nos atrevemos a decir. Pasamos muchas horas escuchando música mirando a las estrellas, convenciéndonos de que todo estará bien.
Sabemos nuestros peores temores, pero ni siquiera hemos hablado sobre nuestra vida aparte de esta pequeña burbuja de felicidad que creamos.
- Bien, creo que es un tema complicado hasta ahora - vuelve a hablar Emma - quizá este vestido le haga darse cuenta de que debe apurarse y ser más claro contigo.
- Me pondré el vestido únicamente para que cierres la boca - respondo resignándome.
- Cambia de cara Elle, verás que hoy nos divertiremos mucho.
Mis botas militares negras son cambiadas por tacones altos y Emma invierte mucho tiempo en maquillarme. Debo reconocer que es muy buena en esto. Luzco como otra persona totalmente distinta.
Ella, por su parte decide usar un vestido plateado y tacones bajos, pues debe trabajar algunas horas antes.
Caminamos hacia el club y entramos ignorando la gran cola que hay para ingresar, Emma amarra su cabello en una coleta alta y se dirige hacia la barra para coger un mandil y prepararse. Decido sentarme en la barra hasta que su turno termine.
- Anda pidiendo un trago, la casa invita - dice sonriendo entregándome la carta - hace unos días sugerí cambiar de nombre a algunos tragos, ya sabes, publicidad básica.
- "Mi ex es un idiota", "Soy pobre y odio trabajar", "Mi crush es gay", Emma, ¿qué clases de nombres son estos? – pregunto intentando no ahogarme con mi risa.
- Es ingenio, Noelle, te recomiendo el "3 centímetros: es igual de pequeño que el de tu ex, pero te dará más satisfacción" - opina leyendo la carta.
- No sé cómo se te ocurren estas cosas, en serio, bueno, creo que tomaré un "mi vida apesta" - respondo siguiéndole el juego.
- Enseguida – dice animada.
Un vaso con un líquido de tres colores y una pajilla llega hacia mí y le doy un sorbo. Toso un poco, está muy cargado para mi gusto, pero intento no darle mucha importancia.
Emma prepara tragos y tolera algunos comentarios inapropiados de clientes molestos durante un par de horas, hasta que finalmente su turno termina. Se quita el mandil y grita de emoción.
Pedimos algunos de los tragos extraños de Emma y me lleva hacia la pista de baile, la música electrónica suena a todo volumen mientras nuestros cuerpos se mueven con el ritmo, ambas sonreímos y la abrazo con emoción, ella tenía razón, nos hacía falta salir y divertirnos.
Vamos al baño a refrescarnos y aprovecho en marcarle a Ethan, dijo que nos daría el alcance y creo que ya pasó mucho tiempo, debería estar por llegar.
El teléfono timbra y timbra, pero no contesta mi llamada. ¿Habrá salido algo mal en las entregas? Quizá está herido o necesita ayuda.
La presión en mi pecho me incita a llamarlo de nuevo, tengo la sensación de que algo está ocurriendo.
- ¿Diga? - una voz femenina se escucha al otro lado de la línea y me obligo a ver mi teléfono, debo haber marcado mal el contacto, pero no, es el número de Ethan - ¿Hola? - vuelve a insistir, pero de mi boca no puede salir ninguna palabra - ¿Conoces a alguna Noelle? Te está llamando y parece que se quedó muda.
- Dame eso - al escuchar su voz me olvido de cómo respirar, y no puedo evitar sentirme traicionada, me mintió, no había ninguna entrega, iba a ver a una mujer - Noelle, no es lo que piensas.
- Vete a la mierda - respondo dolida.
- ¿Dónde estás? ¿Sigues en Disturbia? Voy para allá, tenemos que hablar – insiste.
- No me interesa hablar contigo nunca más en mi vida - digo antes de cortar y froto con rudeza un par de lágrimas que caen de mi rostro.
- ¿Qué pasó, sweetie? - pregunta Emma preocupada al salir del baño.
- ¿Tú también sabías que Ethan se iba a ver con otra chica esta noche? – Emma es mi amiga, pero también lo es de él, por más que me duela existe la posibilidad de que ella haya estado enterada de todo y lo esté cubriendo.
- ¿Qué? Por supuesto que no, eso es imposible Noelle, él no es así.
- No lo defiendas, Emma, una mujer acaba de responder a su teléfono - le cuento - y bueno, supongo que eso significa que no soy nada para él.
- Ese imbécil - se queja Emma y marca su teléfono - Holly, deja de joder a los demás y dile a Ethan que se vaya a la mierda - corta la llamada - descuida, está con mi ex novia, le pedí mil veces a ese imbécil que no le vendiera nunca más.
- ¿Tu ex novia? - repito sintiéndome la persona más idiota sobre la faz de la tierra, acabo de hacerle una escena de celos a un chico con el que nada es seguro.
- Sí, no terminamos muy bien que digamos, pero bueno, no dejemos que Ethan arruine nuestra noche, supongo que el idiota está viniendo para hablar contigo así que tomemos unos tragos más y nos vamos a casa - propone tomando mi mano para salir del baño.
El dj pone Feel so close de Calvin Harris y la gente enloquece apenas comienza la canción, Emma baila alrededor mío y me da una de las pastillas blancas que ya conozco, acepto una y dejo que mi cuerpo disfrute de la sensación de libertad que me proporciona el éxtasis.
Pese a la euforia del momento aquella sensación de alerta en mi cuerpo no es capaz de irse. Prefiero prevenir algún problema y le aviso a Emma que es mejor volver de una vez.
Mentalmente me repito que debemos calmarnos, son apenas unas calles y todo estará bien. Es decir, estamos en medio de una calle en la que no pasa la policía nunca, pero estaremos bien. Emma me pide detenernos un momento y nos adentramos en un callejón para que pueda vomitar con tranquilidad. Sabía que esos tragos estaban muy cargados.
- Descuida, sweetie, me siento mejor - responde limpiando sus labios e intentando recobrar su postura.
- No más que yo - asegura una voz masculina - dos bellezas como ustedes en un lugar tan peligroso ¿están perdidas?
- Más bien estamos hartas de idiotas como tú - contesta Emma - lárgate de una vez.
- Las he observado toda la noche, ningún ligue, ningún chico, ¿son lesbianas? Es una pena – finge sentirse triste, aunque después su rostro esboza una sonrisa irónica, que no me tranquiliza en nada.
- ¿A ti qué te importa eso? - respondo enojada - ya oíste a mi amiga, déjanos en paz.
- ¿O sino qué? ¿Vas a llorar? - se burla y saca una navaja - Mira niñita, yo soy quien da las órdenes aquí.
Pasa de mí y se acerca directamente a Emma, la acorrala contra la pared y corro a defenderla sin siquiera pensarlo, empujo con todas mis fuerzas al hombre, pero no logro moverlo, él se ríe al ver mis intentos en vano de ayudar a Emma, quien intenta quedarse quieta para que la navaja del hombre no toque su cuello.
Grito con todas mis fuerzas desesperada por obtener ayuda, y mis brazos luchan por mover a aquel corpulento hombre.
- Ya me hartaste, cállate - grita y en un sólo movimiento logra empujarme contra algún artefacto de metal, golpeando mi cabeza.
Me siento mareada y mi visión es borrosa, logro escuchar la voz de Emma y risas del hombre, caigo al suelo sin poder evitarlo, mi cuerpo parece no querer reaccionar, toco mi cabeza y no necesito ver nada más para saber que estoy sangrando.
- Ayuda - susurro asustada.
Estoy desorientada y aterrada, un completo extraño me ha atacado y está a punto de violar a mi mejor amiga.
Me arrastro por el suelo con las pocas fuerzas que tengo hasta llegar hasta ellos dos, y muerdo la piel que tiene descubierta entre sus jeans y sus zapatos, haciéndolo gritar de dolor, aquellos pocos segundos le sirven a Emma para reaccionar y aventar el cuchillo lejos del hombre.
Recibo una patada tras otra en respuesta a mis acciones y a lo lejos escucho que Emma grita mi nombre. Se lanza sobre el hombre intentando protegerme en vano, es demasiado fuerte. Y sus golpes también.
De pronto, en un pequeño momento de lucidez un sonido se hace presente captando la atención de todos.
Es corto, pero muy claro.
Un disparo.
Ambos caen al suelo, pero solo Emma se levanta para ayudarme. La veo discutiendo con un chico antes de perder la conciencia.
Despierto aturdida y con uno de los dolores de cabeza más fuertes que he tenido en mi vida. Me encuentro en una camilla de hospital. ¿Qué diablos pasó? Intento levantarme, pero un dolor punzante en el abdomen no me permite moverme.
Emma salta como resorte apenas me ve reaccionar, al igual que Ethan, quien toma mi mano con seguridad.
- ¿Qué pasó? - pregunto luchando contra el dolor.
- Un imbécil nos atacó, y tú me defendiste - contesta Emma conteniendo el llanto - me diste un susto de muerte, Noelle, nunca más volveremos a salir solas.
- ¿Tú estás bien? - le pregunto preocupada.
- No te preocupes por mí, sólo unos moretones y ya. Aunque me preocupa lo que le dirás a tus abuelos cuando sepan que tienes una contusión cerebral leve y un par de costillas fracturadas.
- ¿Fracturadas? Demonios, ese sujeto sí que da duros golpes.
- Lo sé, aunque siendo positivos, estos meses que tendrás que andar fajada te ayudará con la cintura, ahora serás como Shakira.
- No digas estupideces, Emma, es algo serio - Ethan habla por primera vez.
- Vaya, sabes hablar - respondo con sarcasmo, mierda, debe ser la anestesia que me hace hablar sin filtro alguno - ¿arruinamos tu diversión con Holly? No te sientes obligado a estar acá Ethan, Emma y yo estamos bien sin ti, anda, lárgate con tu nueva novia o lo que sea que esa tipa sea - Noelle, por favor deja de hablar.
- Creo que ustedes dos tienen mucho sobre qué hablar - dice Emma saliendo de la habitación.
- Noelle, sólo fui por unas entregas, te lo dije en la tarde – dice Ethan acomodándose a mi lado.
- No sabía que dejabas que todos tus clientes atiendan tus llamadas telefónicas – ataco contra los hechos de los que acabo de ser testigo - ¿tienes tanta confianza con tus clientes, Ethan?
- Espera ¿son celos? ¿En verdad estás celosa, Noelle? – pregunta con una sonrisa burlona en el rostro, muerde el piercing que trae en el labio y rasca su mentón mientras espera alguna respuesta de mi parte.
- No me gusta que me vean la cara de idiota, es todo. Pero ya todo quedó claro, no somos nada. Y borra esa sonrisa estúpida de tu rostro.
- ¿Eso es lo que quieres? ¿Que no seamos nada? – pregunta centrándonos en el tema; nosotros.
- Es lo que tú me das a entender, sales con otras chicas, no te interesa saber sobre mí, no te importo – respondo encogiéndome de hombros, y me arrepiento de inmediato, pues me invade un dolor insoportable en el cuerpo.
- Me importas más de lo que deberías, Noelle - dice en apenas un susurro, como si quisiera ser escuchado únicamente por mí.
- No te creo, eres un mentiroso – niego con mi cabeza y le respondo en el mismo tono, ignorando la cercanía que hay entre nosotros.
- Hay cosas que no puedo decirte aún, pero todo lo que vivimos es verdad. Y es tan sincero, tan perfecto que no quiero encasillarlo en alguna categoría. Ser novios o salir, como quieras llamarlo, queda corto para todo lo que somos tú y yo – contesta y puedo ver la sinceridad en sus ojos.
Culparé a la anestesia por esto, o tal vez a mi impulsividad y capacidad para tomar las peores decisiones para mi vida, pero corto la distancia entre los dos uniendo nuestros labios, me encanta lo suaves que son sus labios, y la perfecta sinfonía que podemos crear juntos, su lengua busca a la mía dándole más profundidad a nuestro beso. Mis manos se aferran a su cabello esperando no separarme nunca más de él.
Sonreímos mientras juntamos nuestras frentes. Y aprovecha en robarme otro beso.
- ¿Esto quiere decir que estamos bien? – pregunta.
- Estamos bien – confirmo uniendo nuestras manos.
- No sabía que mi chica era tan celosa – se burla.
- No sabía que era tu chica – respondo levantando mis cejas – Dios, somos un desastre.
- Pero somos el desastre más perfecto de todos. ¿Ves lo que me haces? Estoy diciendo esas cursilerías de las que siempre me burlo.
- Ethan, no quiero arruinar el momento, pero, ¿qué le sucedió al tipo de Disturbia? – pregunto con temor a oír la respuesta.
- ¿En verdad quieres saberlo? – responde con otra pregunta, y demoro unos minutos en asentir – está muerto.
- Dios mío – susurro tapándome la boca con horror.
- Noelle, mírame, ese tipo les iba a hacer daño, recuerda lo que le iba a hacer a Emma, lo que te hizo a ti, apostaría mi vida a que no era la primera vez atacando a chicas saliendo de un club, era una mala persona, Noelle. Y fue en defensa de ustedes – Ethan habla en voz baja, pero clara, intentando que comprenda y ayudándome a procesar lo que ocurrió. Pese a que sea una mala persona, no creo que la muerte deba ser la solución, sin embargo, tampoco deseo que Ethan tenga problemas con la ley, así que me resigno a asentir.
- Gracias por ser un desastre a mi lado – contesto luego de lo que parece una eternidad.
- Gracias por existir, Noelle Jennings – responde.