Los días siguientes al rechazo de Javier se vuelven más tensos. Aunque salimos con la cabeza alta de aquella trampa, está claro que no se quedarán de brazos cruzados. La presión sobre David en el bufé sigue aumentando, y ahora sentimos que el enemigo está más desesperado que nunca. Una tarde, Carter llega a casa más tarde de lo habitual, su rostro refleja un cansancio diferente, una mezcla de preocupación y rabia contenida. Yo estoy revisando unos documentos en la sala cuando lo veo entrar. Inmediatamente me. doy cuenta que algo grave ha pasado. —¿Qué ocurre, cariño? —pregunto, dejando todo a un lado y acercándome a él. Carter deja caer su maletín sobre el sofá y se pasa una mano por el rostro, como si intentara sacudirse el mal sabor de lo que sea que le haya ocurrido. —Hermosa… —empi

