Lo que comenzó como una idea inverosímil y arriesgada pronto se convierte en nuestra nueva realidad. David ha vuelto a nuestras vidas, y aunque no es fácil adaptarse, queremos intentarlo. David pasa cada vez más tiempo en nuestra casa. Al principio es solo para cenas, conversaciones largas en el salón o tomando café en el jardín, pero poco a poco, la cercanía emocional comienza a reavivar la pasión que alguna vez sentimos. Y sin embargo, hay algo nuevo, algo que antes no existía: la presencia de Carter. Su tranquilidad y comprensión parecen sostener todo, como un ancla que impide que todo se desmorone. Una noche, después de la cena, los tres estamos sentados en el sofá. Las velas parpadean, creando sombras suaves en las paredes. Hay una tensión en el aire, pero no es incómoda; es más bie

