Los días siguientes son aún más difíciles. Los paparazzis están literalmente apostados frente a nuestra puerta, esperando cualquier movimiento. Los rumores siguen creciendo, cada vez más enredados y exagerados. Algunas veces sentimos que todo lo que construimos colapsa, pero, al mismo tiempo, estos momentos de caos nos hacen más fuertes. Nos unimos más. Sabemos que el mundo está observando, pero también sabemos que no les daremos el final que esperan. Los rumores continuan creciendo, cada vez más salvajes y absurdos. Nos convertimos en el tema de conversación en todos los círculos, no solo de la prensa amarillista, sino también entre colegas y en los pasillos del bufé. Cada día trae una nueva versión de nuestra historia: que David me ha dejado, que Carter nos está manipulando, que yo he

