—¿Me imagino que ya estarás contenta?— Me es imposible ignorar el tono de reproche en su voz, está molesto y más que molesto puedo asegurar que está a punto de sacar fuego por su cabeza. Me cruzo de brazos, indignada por su acusación. —¿Disculpa? ¿Quién fue el que me trajo aquí desde un inicio?. Su familia reclama, hablan entre ellos, o más bien se gritan y yo parezco un poste pegado al suelo viendo la escena de enfrente. Pero lo que pasó aquí...es una larga historia. Una semana antes… Lunes. Salí como casi todos los días a tomar el período, (mojado por cierto, nada más el sujeto que los reparte no se fija en donde los tira) y bueno, este cayó cerca del sistema de riego de la casa del vecino. Tomé mi teléfono y le marqué a Dave, él y Úrsula me llevarían al hospital a ver a la abuel

