VALENTINA —¡Te puedes quedar quieto! —¡Eso no es una pregunta! —¡No, no lo es, sé que te puedes detener!. Gruñó y trató de levantarse. —esto es una perdida de tiempo. Él era mi perdida de tiempo comportándose así. Junté fuerza y lo halé de la corbata, lanzándolo de nuevo en el sofá y colocándome a horcajadas sobre él. —¡Hey! —cállate, en otra situación estarías feliz de tenerme así.— seguí limpiando sus nudillos con alcohol, mientras Max hacia muecas de dolor. Sí, este era un placer del que pocas veces gozaba. Rodé mis ojos y exhalé. Max había puesto su mano libre sobre mis muslos. —te equivocas — dijo con picardía. —en está y cualquier otra situación, amaría tenerte así.— una mirada fugaz fue todo lo que obtuvo de mí. La habitación quedó en silencio, ni él dijo nada más, ni yo t

