| 3. el aeropuerto |

910 Words
Vi como Adam cayó hacía atrás en la cama sosteniendo su brazo para no desangrarse, me acerque para ver cómo se encontraba y para salir de ese lugar, todavía no estábamos seguros de que se hubiera ido aquel sujetó - ¿Adam puedes moverte? - no podía hablar por el dolor, así que solo asintió; con gran esfuerzo lo ayude a levantarse, una vez que salimos cerré la puerta y nos quedamos en el pasillo, rasgue parte de la camisa y con eso envolví la herida de Adam, luego tome el teléfono y llame a la agencia para informales respecto a lo que había pasado; luego de eso me fui con Adam al hospital, lo antendieron de inmediato y realizaron una cirugía para sacarle la bala, mientras pasaba todo aquello uno de los doctores reviso mi herida, la cual era superficial pero no tenía buen aspecto, me limpiaron la herida para luego venderla y darme un calmante para el ardor que está producía, debía limpiarla regularmente para que no se infectara. Luego de un par de horas en el hospital, llegó el señor Monsolve - ¿se encuentra bien? - aunque era un hombre con bastante edad que mantenía rasgos de seriedad en su rostro en todo momento, en esta ocasión en sus ojos vislumbre una pequeña preocupación - sí, todo está bien - ¿El joven Mccoy? - ya salió de la operación, se encuentra bien y está descansando -Me alegra, puedo saber que fue lo que pasó, ya me ha llegado la información pero quiero escucharlo de sus propias palabras - empeze a explicarle todo con pelos y señales, llegados al punto en el que encontré la nota dentro de los papeles, los cuales luego tuve que lanzar por la ventana - puedo ver la nota - sí, claro... Aquí la tengo - me levanté para sacar la nota que se encontraba dentro de uno de los bolsillos de la pantaloneta - E.H ¿Es lo único? -yo también me encontré sorprendida en su momento ya que pensé que abría algo más pero... No - sí señor, es lo único... Perdón señor Monsolve, respecto a los papeles no pude leerlo por completo ¿Acaso en ellos se encontraba información muy importante? - Lamento decírtelo pero así es, dentro de los documentos, había un sobre que contenia toda la información necesaria para hacerte pasar por otra persona sin que descubrieran tu verdadera identidad, en cuyo caso si esos papeles están en las manos de ese sujeto no puedes ir a cumplir la misión, lo mejor será que como ya habías planeado tomes tus vacaciones, alguien más se encargará de esta misión - lo que me dijo me dejó sorprendida, no había visto ningún sobre; no podía, la misión me la habían dado a mi por el rango que tenía, si me la quitaban por una u otra cosa se podría pensar que fue porque fallé - esperé señor Monsolve... Esperé - rápidamente me levanté y me acerqué a él para seguir hablando sin que nos escucharán - se lo pido, déjeme hacer la misión - él pareció meditarlo por un momento - está bien, con la condición de que llegado el caso de que la misión se salga de tus manos, serás enviada a otro país con protección y ya no volverás a hacer otra misión; ¿estás segura de lo que quieres? - sí señor, muchas gracias - escuchar esas palabras me impactaron, pero hubiera sido la primera misión que me hubieran quitado de las manos; yo, regresaría con la misión terminada, desmantelaría y destruiría todo lo que William Black poseía para luego mandarlo a la cárcel dónde se pudriría toda la vida si ese era el caso. Al amanecer, luego de descansar un poco me despedí de Adam, para luego salir del hospital directo al aeropuerto; en cuanto me encontré allí, una señorita me entrego un sobre con los nuevos papeles, mi nuevo nombre Chelsea la Cross, una chica que desea estudiar para ser azafata, asentí y subí al avión. Me acomode en el asiento que me correspondía, tome el teléfono junto con los audífonos, para luego escuchar música y aprovechar para descansar en el trayecto, una vez decidida a relajarme alguien me habló - hola, mucho gustó - tenía que ser... No podía estar tranquila en un viaje? - hola, que tal?- la chica me miraba con una sonrisa plasmada en su rostro - me llamo Lexi y tú? - ¿yo? Yo soy la persona que te va a patear el culo si no te callas Abrí la boca, pero antes de decir mi nombre, tome el del personaje que se me fue asignado - Chelsea - terminé de decir y le devolví una sonrisa, la cual enseguida me arrepentí En todo el viaje Lexi no dejo de hablar, por mi parte comentaba de vez en cuando algunas cosas que me eran de interés hasta que me pregunto si podía darle mi número, a lo que sutilmente negué, así que ella no reprochó pero siguió hablando. Luego de horas que parecían interminables llegué a mi destino, cansada no solo físicamente sino mentalmente, cabe recalcar que como no le di el número a Lexi, fue ella quien me dió el suyo Tome mi mochila, salí del aeropuerto para luego coger un taxi, llendo directo al hotel pitman dónde debería iniciar mi trabajó, una vez me dejó ahí, quedé anonadada por aquel hotel en el que trabajaría.
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