—¿Todo lo que me dijiste fue mentira? —Le reclamó Virginia al extranjero. —Desperdiciaste tiempo para estar con mi papi, ¿mami? —Alejo y Virginia, déjame y hablo con Ducan un momento. —Eros en la casa hablamos. —Virginia miró al niño. Cuando nos habíamos alejado habló. —No tengo problemas porque me regañes, pero recuerda que este paseo era para que estuviéramos los cuatro en familia y tú nos has ignorado. —tomó la mano de su hermano y corrió con él en dirección a la piscina y ahí vimos a Blanca con su familia, a Fernanda con la suya, Majo sonriente compartiendo con su familia y era evidente que nosotros la habíamos embarrado. Al mirarla ella tenía los ojos húmedos. —Detesto cuando un niño de seis años me deja en ridículo con razón. En mi defensa. —Me miró—. Tú y yo no somos familia,

