Leonard Había decidido seguir de cerca a Sofía. Algo en su mirada últimamente me resultaba extraño, como si el peso de la verdad comenzara a quebrarla. Esa tarde la vi salir apresurada de casa, sin siquiera anunciar a dónde iba. La seguí a una cafetería discreta en el centro. No entré. Me quedé afuera, lo suficientemente cerca para escuchar. Allí estaba Andrew, esperándola con gesto serio. Sofía se sentó frente a él, nerviosa, jugueteando con sus manos. —Tenemos que hablar —soltó Andrew sin rodeos. —Andrew, no aquí… —respondió ella en un murmullo. —¡Sí, aquí! —la interrumpió él con furia contenida—. ¿Cuánto tiempo más vas a ocultar que ese hijo es mío? ¿Hasta cuándo vas a usar a Leonard para cubrir tus mentiras? Mi cuerpo entero se tensó. Las palabras de Andrew fueron como una daga

