En la soledad de su departamento, Camila derramaba lágrimas en silencio al recordar el infierno que había vivido nueve años atrás. —Me arrebataron a mi primer hijo contra mi voluntad... Pero ahora nadie podrá hacerlo. No nos van a separar —le susurraba a su vientre, acariciándolo mientras una profunda angustia le oprimía el pecho. Estaba atravesando ese embarazo sola, empujada por el rencor y con el único apoyo incondicional de su hermano, Martín. -------- Mientras tanto, en la mansión McNight, Luana se sentó en la punta de la cama junto a Joshua, que yacía profundamente sedado por la inyección. Se quedó meditando, con la mirada perdida, en la forma en que alguna vez había soñado formar una familia con Alexander; en las incontables veces que lo había esperado llorando en esa misma ca

