Luana caminó hasta Joshua con una confianza completamente distinta. Se plantó frente a él y lo miró desde arriba, con los brazos cruzados y una postura imponente. —Tengo algo que contarte. Esperé tres días para decírtelo —le soltó Joshua, buscando intimidarla. —Hablá. —Te engañé con tu amiga. Me acosté con ella mientras vos te quedabas llorando sola en esa habitación cada noche porque yo ni te tocaba —habló con evidente desdén, destilando veneno. —Al menos pudiste ocupar ese pene pequeño en algún agujero —respondió ella, rascándose la cabeza con los labios fruncidos, restándole la más mínima importancia. Joshua se tensó, furioso ante la humillación. —Hay más... Voy a ser papá, está embarazada de seis meses. Pero como la tengo complicada, no me voy a divorciar de vos. Te voy a mantene

