Luana se sentó en el asiento del copiloto y en el camino fue recordando el sueño. No entendía por qué llevaba la chaqueta de ese sujeto puesta. Marcos la miró distraída y le tocó la punta de la nariz con la yema del dedo. —¿En qué estás pensando? —le preguntó, acariciándole la mejilla. —Tuve un sueño horrible el otro día. Pero no sé por qué, en el sueño, traía una campera negra de alguien más... Me quedé pensando en cómo mi mente me hizo recordar aquello —se giró con una sonrisa. —¿A qué? —la miró él con una ceja levantada. —No te pongas celoso, pero... hace más de un año salimos con Camila a bailar a un club que se llama Inframundo. Como yo no era de salir, mis papás no me dejaban; era mi primera vez en un boliche así... Me quedé en la barra, me sentía re perdida, y creo que un tipo m

