—¿La vieron a Camila? —le preguntó Luana a una compañera de clase en el pasillo. —Escuché que hoy no viene, al parecer está enferma. Llegó un mensaje al chat del curso —le soltó en voz baja, casi susurrando. Cuando Luana estaba por entrar al aula, Alex la detuvo sosteniéndola suavemente de la muñeca y le pidió hablar a solas. —Che, disculpá si te asusté ayer. En serio, nunca pensé en aprovecharme de vos, no quiero que haya malentendidos —expresó él con ojos de cachorrito y una mueca de arrepentimiento en los labios. —Yo nunca pensé eso, solo quería volver antes de que mis papás se enojaran conmigo —Luana respiró hondo—. Espero que lo de ayer no arruine nuestra amistad —ladeó la cabeza y le dedicó una linda sonrisa. —De hecho, quería hablar sobre eso —la miró fijo, con una sonrisa píca

