Alicia adivinó qué estaba pasando por su cabeza. Y es más, sabía que aún no había ocurrido nada entre ellos. —Sé que es doloroso pensar en estar con otra persona, y más cuando la persona a quien amamos nos fue arrebatada a la fuerza. Pero aún eres joven y tienes mucho por delante, incluso puedes casarte y tener hijos. —Alicia suspiró—. Yo, en cambio, perdí a mi esposo cuando tenía tu edad; él se fue con otra mujer. Resigné mi vida a no volver a confiar en el amor y hoy me arrepiento. No hagas lo mismo con tu vida —le aconsejó como una madre. Luana la miró con una expresión complicada. Sabía a lo que se refería: quería que le diera una oportunidad a Marcos, y ella estaba renuente a eso. En ese momento sonó el teléfono de Alicia. Era Marcos, avisando que estaba esperando por ella. —Señor

