—Quiero hacer público mi divorcio definitivo. Lo hago, simplemente, porque mi esposa, Luana... Yo... la engañé de forma descorazonada durante nuestro tiempo de casados. Me siento muy culpable. Confieso abiertamente que siempre creí que ella me había elegido por mi dinero, y no la traté bien cuando ella me cuidó incondicionalmente mientras estuve en coma y en mi rehabilitación. Por eso, ante todos, quiero dar mi palabra de hombre de que le otorgo el divorcio y la libertad absoluta a una mujer que me demostró ser la mejor esposa que pude haber tenido. Me arrepiento profundamente de haberla engañado con otras mujeres y, como una mínima recompensa económica por todos los daños causados, he decidido dejarle la antigua mansión de la familia en la que vivíamos —declaró Joshua abiertamente, tragan

