Luana estaba comiendo un bocadillo mientras meditaba sobre todo lo que había ocurrido en esos días. «Tal vez tengan razón, de todos modos ahora debo estar cerca de él para administrar esos hospitales. ¿Cómo haré? No me siento apta ni siquiera para manejar una tienda de golosinas. Además, si escapo, Marcos se podría enojar conmigo y darme la espalda; con lo arrogante que es, no me sorprendería». Estaba ensimismada en sus pensamientos cuando una mujer con un sensual vestido rojo se paró detrás de ella. Sostenía una copa de vino en la mano y se veía muy atractiva. —¿Así que eres la nueva amiga de Marcos? —la mujer la miró de arriba abajo y esbozó una sonrisa falsa—. Un gusto, me presento: soy Brenda Black, una vieja amiga de Marcos... —le extendió la mano. —Un gusto, soy Luana. —Luana se

