CAPITULO 15

1503 Words
CAPITULO 15 POV AURORA Ver a mi única amiga después de tanto tiempo encerrada es como encontrar una luz en medio de la oscuridad. Giulia siempre ha sido esa chispa de calidez y sinceridad que me hace sentir menos sola. Su abrazo al verme me reconforta, y por un momento, el peso de mis preocupaciones parece disiparse. —Aurora, no quiero ser imprudente, pero hay muchas cosas que no entiendo sobre ti —comienza Giulia, con su tono característico de preocupación, pero también con una pizca de curiosidad que no puede ocultar—. Todo lo que pasa a tu alrededor es extraño. Y no solo tiene que ver contigo, también está Lorenzo. Desde la última vez que nos reunimos todos, él no ha sido el mismo. No quiere ver a nadie, se encierra en su casa. Nadie sabe qué le pasa. Por favor, dime, ¿pasó algo malo entre ustedes? Sus palabras me golpean como un torrente de agua fría. No esperaba que Giulia fuera tan directa, pero su preocupación es genuina. Bajo la mirada, mis dedos juguetean nerviosamente con el dobladillo de mi abrigo. —Son muchas cosas, Giulia. Y no sé por dónde empezar... —susurro, intentando mantener la calma mientras las emociones me invaden. —¿A qué te refieres, Aurora? No entiendo... explícame, por favor. —Su voz es suave, pero insiste con firmeza. Respiro profundamente antes de hablar. Sé que Giulia merece una explicación, pero las palabras que quiero decir son demasiado grandes, demasiado pesadas. —Soy... diferente. No soy como las demás chicas de nuestra edad. Hay algo en mí que no encaja, algo que me separa del resto. —Mi voz tiembla ligeramente mientras trato de expresarme. Giulia frunce el ceño, visiblemente confundida. —No entiendo, Aurora. ¿A qué te refieres? —pregunta con cautela, sus ojos fijos en mí, buscando respuestas. —Es complicado, Giulia. Muy complicado. Pero te prometo que serás la primera persona a la que le cuente todo. Confío en ti, y sé que, cuando llegue el momento, entenderás. Solo necesito tiempo... —miro sus ojos con sinceridad, esperando que pueda ver cuánto valoro su amistad. Giulia suspira, claramente insatisfecha con mi respuesta, pero asiente con resignación. —Está bien, Aurora. Te daré ese tiempo. Pero solo porque sé que algo te está afectando profundamente. Cuando estés lista, estaré aquí. —Su voz es tranquila, pero el brillo de preocupación en su mirada no se disipa. Nos quedamos en silencio por un momento, y siento una pequeña punzada de culpa por no poder decirle la verdad. Sin embargo, saber que puedo contar con ella me da fuerzas para seguir adelante. Las palabras de Giulia sobre Lorenzo me siguen dando vueltas en la cabeza. ¿Será que él también está lidiando con algo tan grande como lo que yo estoy enfrentando? Y si es así, ¿estarán nuestras cargas conectadas de alguna manera? —Pero dime algo, ¿qué pasó con Lorenzo? ¿Eso también es un secreto? —pregunta Giulia, mirándome fijamente, con una mezcla de curiosidad y preocupación en su mirada. —No, eso no es un secreto —respondo, dejando escapar un suspiro cargado de tristeza—. La verdad, ni yo misma lo sé. Solo me dijo que me alejara de él, que no es bueno para mí, que lo mejor es no volver a vernos. —Mis palabras salen con un peso que no puedo ocultar, y siento cómo mi pecho se oprime al recordarlo. Giulia me observa en silencio durante unos segundos, como si estuviera analizando cada una de mis palabras. Luego, suelta un suspiro y me mira con esa expresión de hermana mayor que tantas veces me ha mostrado. —Ay, amiga, es que tú no entiendes. ¿O tal vez no quieres entender? —dice, inclinándose un poco hacia mí, como si fuera a revelarme un gran secreto. Frunzo el ceño, confundida por su comentario. —¿De qué hablas, Giulia? La verdad no entiendo nada —le digo, buscando desesperadamente una explicación en sus ojos. Giulia sonríe, pero no es una sonrisa cualquiera. Es una mezcla de picardía y ternura, como si estuviera a punto de soltar algo que considera obvio, pero que para mí sigue siendo un misterio. —Mi querida Aurora, tú eres la primera chica en la que veo que Lorenzo pone sus ojos. Mira, él ha tenido aventuras, creo, no sé bien, pero nada serio con nadie. A ti te mira diferente, Aurora. A tu lado, él cambia totalmente. Su comentario me deja sin palabras. Mi mente se llena de imágenes de Lorenzo: sus ojos penetrantes, su voz grave y suave al mismo tiempo, y ese aire de misterio que lo envuelve. Siempre pensé que su comportamiento conmigo era un simple acto de cortesía, pero las palabras de Giulia siembran una semilla de duda en mi corazón. —¿Estás segura de eso? —pregunto, mi voz apenas un susurro, mientras mis mejillas se tiñen de un leve rubor. —Aurora, he conocido a Lorenzo toda mi vida. Créeme, no es alguien que se acerque a cualquiera. Algo en ti lo atrae, aunque él mismo no quiera admitirlo. —Giulia sonríe y me da una palmada en la mano, como si quisiera darme ánimo. Mis pensamientos se enredan en una maraña de emociones. ¿Es posible que Lorenzo sienta algo por mí? ¿Y si ese algo tiene que ver con todo el caos que envuelve nuestras vidas? Giulia rompe el silencio con un tono más ligero: —Tal vez deberías hablar con él. Aunque te haya dicho que se alejes, creo que ambos necesitan enfrentar lo que sea que está pasando entre ustedes. La idea me aterra y me emociona a la vez. Lorenzo no es un hombre común, y mi vida tampoco lo es. Pero, ¿y si el destino nos tiene preparados algo que ni siquiera entendemos todavía? La idea de verlo nuevamente me pone muy nerviosa, y al mismo tiempo me llena de emoción. Creo que debo enfrentar esto de una vez por todas. —Está bien, amiga. Ayúdame a localizarlo y dile que nos vemos esta tarde en donde nos vimos por última vez, por favor —digo, sintiéndome un poco apenada por pedirle algo tan directo. —Ok, deja todo en mis manos. Lo citaré ahí, pero tú vienes conmigo. Además, te voy a dejar hermosa para mi amigo —responde Giulia con picardía, guiñándome un ojo. Caminamos hacia su casa en silencio, ambas sumidas en nuestros pensamientos. Yo no puedo dejar de sentirme dividida. Sé que lo que estoy haciendo tal vez no sea lo más prudente, especialmente con esa presencia oscura que me acecha constantemente. Pero quiero verlo, aunque sea por última vez. Necesito hablar con él, saber si lo que siento es cariño, amor o simplemente agradecimiento. Al llegar a casa de Giulia, ella revisa su teléfono y sonríe. —Lorenzo contestó mi mensaje. Me dijo que en una hora estará en el lugar de siempre. Mi corazón late con fuerza, los nervios se apoderan de mí y no sé cómo comportarme delante de él. —Amiga —dice Giulia, mirándome con seriedad—, quiero que sepas que Lorenzo no sabe que te verá. Le dije que tenía algo muy importante que decirle, pero no le mencioné que eres tú quien estará ahí. Su confesión siembra una ligera duda en mí, pero entiendo por qué lo hizo. Si le hubiera dicho que era yo, tal vez habría rechazado la idea de verme. Giulia, decidida a prepararme, empieza a sacar una gran cantidad de ropa de su armario. Hay vestidos, blusas, pantalones y accesorios que me muestra con entusiasmo. —Hoy quiero que mi amigo se muera cuando te vea —dice con una sonrisa traviesa, mientras examina cada prenda con atención. Finalmente, nos decidimos por un pantalón n***o ajustado, un crop top blanco, botines negros y una chaqueta de cuero negra para el clima. Recoge mi cabello en una coleta alta, dejando algunos mechones sueltos que enmarcan mi rostro, y aplica un poco de maquillaje que realza mis ojos y labios. Cuando termino de arreglarme, me miro al espejo y casi no me reconozco. Me siento diferente, más segura, casi como si esta nueva imagen me diera una capa de confianza que no sabía que tenía. —Amiga, estás hermosa. Lorenzo se va a morir cuando te vea —afirma Giulia con emoción, dando un pequeño salto de alegría—. Quiero que seas directa, que dejes la timidez a un lado. Pregúntale directamente qué siente por ti y dile lo que tú sientes por él. Espero que cuando regreses esta noche, me digas que ya están saliendo. Su comentario termina en una carcajada, pero yo no puedo evitar sentir un nudo en el estómago. La idea de enfrentar mis sentimientos y las posibles respuestas de Lorenzo me aterra y me emociona a partes iguales. Sin embargo, hay algo que sé con certeza: hoy quiero respuestas, aunque duelan…
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD