Capítulo 6 Baraqiel Ocuparme de la casa de mi vecina no me molesta. Al contrario. Me cae muy bien esta señora mayor, y es recíproco, así que me alegro de poder hacer algo por ella. Es la única humana que sabe lo que soy. No le he dicho nada. A mi pesar, continúo manteniendo las reglas. Tampoco lo ha adivinado. De hecho, lo ha descubierto de la manera más banal y absurda que pueda haber. Vivo en una inmensa casa perdida en medio del campo. Al principio, cuando me instalé, la casa vecina no estaba ocupada, y no se puede decir que interesara a mucha gente. La mayor parte de la gente no quiere estar tan aislada. Tener que recorrer varias decenas de kilómetros para llegar a la ciudad más cercana no entusiasma a muchas personas. A mí me venía bien porque yo buscaba precisamente la soledad. Mis

