Era su primer día de trabajo y debía soportar que muchas cámaras hayan capturado ese beso. Nada bien venía de su vida, esa chica le traía problemas y no podía hacer nada.
Se quedan mirando pero no aguanta más y se apoya en su pecho —Oye — dice moviéndola.
Levanta su rostro —¿Eres un dios?— pregunta mirándolo.
Unas cámaras se acercaron, apoya sus manos en los hombros para medir la distancia —Estás mal, ¿Abby cierto?— pregunta.
Algunos periodistas que ya habían estado en el desfile les pareció confuso el episodio que les tocó presenciar porque ya lo habían visto a Luke detrás de Abby empujándola antes de subir a la pasarela.
—¿Es tu novio, Abby?— preguntan con la cámara encendida.
Otro periodista lo enfoca —Eres el mismo que estaba atrás de Abby en el desfile, ¿Cuándo van a blanquear la relación?— pregunta rápido.
Lo escucha hasta que lo enfrenta enojado pero se arrepiente.
Deja el vaso de cerveza que iba a tomar, camina tambaleándose hasta llegar a Luke que aún seguía de pie mirándola serio. No se pierde ningún detalle de ese hombre, pelo oscuro, bien corto y peinado, barba prolija, gesto serio y con un traje de corbata oscura que le resaltaba la elegancia que tenía. Apoya su cabeza en su hombro — Sácame de este infierno — pide.
Se quedó paralizado porque no se había tomado un minuto para preguntarle el nombre y le estaba pidiendo irse juntos. Luke supo ahí porque tenía que hacer ese trabajo, esa mujer creía en cualquier persona que se cruzaba en la noche sin medir las consecuencias de la sobrepasada confianza que tenía hacía los demás.
Siente una mano tomando su brazo y observa que era Abby, tironeando para que se vayan mientras los periodistas los rodeaban de una forma agresiva y le nació de adentro abrazarla por completo, ayudándola a caminar hacia la salida y empujando con un poco de fuerza a las personas de su alrededor.
—Te llevaré a tu casa— ordena.
Subiendo al auto que tenía se ríe —¿Cómo hiciste para sacarme tan rápido de ese lugar?, eres mí héroe — sostiene.
Enciende el auto, maneja unos 10 minutos con Abby disfrutando de la música que sonaba de fondo —¿Me das tu dirección?— pregunta mirándola.
—Frena aquí— señala un local iluminado.
Ya alguna vez había ido ese local, era una cafetería que funcionaba las 24 horas y estaba lleno. Estaciona el auto pero la queda mirando —Está lleno y te reconocerán — asegura.
Sale corriendo del auto, abre la puerta de cristal que tenía el local y lo espera. Cuando lo tiene cerca, toma su mano y lo empuja a entrar.
—Ven — ordena.
Luke debía conocer muy bien todos los movimientos de esa mujer que tenía en la noche. Comprobó que era tan solitaria pero a la vez no porque a cada lugar que iba todas las personas la reconocían y siempre querían estar cerca suyo. Respiro hondo y fingió que todo era nuevo.
La detiene —Te llevaré a tu casa, si la prensa se entera que estás con un hombre. No te dejaran en paz y no quiero que todo se malentienda — asegura.
En la mitad del camino en aquella cafetería enorme, se para frente a sus ojos y se acerca lo más que puede —Nunca me importo lo que la prensa diga de mí porque ellos viven de mí pero yo no vivo de ellos — informa.
Toma distancia para que nadie pueda filmar el momento aunque las voces a su alrededor sonaban cada vez más fuerte —Primero el beso en ese lugar y ahora este acercamiento, ¿qué quieres?— pregunta.
Toca lentamente su pecho y muerde su labio inferior —Eso ya lo sabrás—asegura.
Busca con su mirada la primera mesa que estaba vacía, a medida que recorría el sitio las personas la reconocían y se quedaban boquiabierta de tenerla ahí personalmente. Nadie se animó acercarse, solo se detenían a murmurar entre ellos y tomándole fotos cada tanto. Luke agachaba la mirada y se intentaba ocultar detrás de Abby para no levantar sospechas ante la prensa.
No hablaba nada, estaba nervioso y no quería seguir haciendo su trabajo de esa forma. La tenía frente a sus ojos, mirándolo y no podía tratarla como se debía como su jefa, tampoco podía decirle la verdad. Las personas a su alrededor hablaban, se sentía paranoico teniendo que pasar esas situaciones y lo inquietaba bastante. Olvido por un segundo dónde se encontraba y una sensación recorriendo su pierna lo hizo quedarse quieto completamente. Se enfoca en Abby que sonría con un dedo en su boca, el recorrido se detuvo cuando llego a su entrepierna y en forma de círculo acariciaba.
Se podía ver todo, baja su mano para frenar lo que le hacía — ¿Qué rayos haces?— pregunta.
Presiona con su pie —¿No te gusta?— pregunta mirándolo.
Intentaba provocar algo que él no podía responder de la misma forma porque era un guardaespaldas oculto las 24 horas del día y más con Abby. Traga saliva, intenta ponerse más firme y pensando en no verla con otro ojos que no sea como su jefa. Saca el pie de sus partes —No— responde cortante.
Abby baja el pie rápidamente y lo mira —¿Quién eres?, digo todos me desean y nadie me rechaza — sostiene.
—Me llamo Luke — estira su mano. —Luke Rawson— corrige.
Apoya sus brazos arriba de la mesa —Asique Luke, soy Abigail pero me dicen Abby y bueno, ¿eres casado?— interroga.
Niega con la cabeza —No, no. — responde.
—¿Novia?¿Novio?¿Amante?— contraataca con preguntas.
No puede responder porque aparece una mesera con dos cafés y algunos bocaditos para disfrutar. Una vez que se fue, pudo seguir conversando —Nada de nada— responde cortante.
Lo observa —Eres tan aburrido — exclama.
Bebe su café y luego puede hablar —¿Por qué no te seguí el juego?— pregunta.
Asiste con la cabeza —Porque no sabes disfrutar y sacarte las ganas — asegura.
Juega con la taza para no demostrar debilidad, suspira y aún no podía sacarse la mirada de todos a su alrededor. Nota que ella se pierde porque se mantiene en silencio por un rato.
—Se te cae el café, Abby — advierte. —Abby — repite mirándola.
Ese café caliente entre sus manos, se tambaleaba de un lado hacía el otro mientras se queda mirándolo callada pero una mano haciéndole señales la sacan de ese mundo imaginario —¿Decías?— pregunta desorientada.
Sonríe —Se te va a caer el café — advierte.
Rápidamente reacciona y deja la taza de café sobre la mesa —No sé que pensaba, hoy fue un día agotador y los gritos me hicieron mal a la cabeza — sonríe avergonzada.
Señala a su alrededor en otras mesas que estaban pendiente a cada movimiento de Abby, aunque sea todo nuevo tener que soportar eso —¿Cómo haces para comer con tantas miradas puestas encima?¿Es normal?— pregunta.
Aleja la taza de café, apoya sus codos encima de la mesa y le guiña un ojo —Al principio me sentía un ratón de laboratorio, después fui la niña buena algo así como la modelo a seguir y ahora que crecí, quiero ser yo misma y olvidarme de estás miradas críticas — explica como si para todos fuese normal.
La escucha atento, necesitaba conocerla bien para poder sacarle hasta el último detalle y así poder cumplir con su trabajo. No dudo un segundo en seguir investigando sobre sus fans —¿Y algunas vez tuviste miedo de tus fanáticos?— pregunta.
—Si y creo que Murray está un poco inquieto con eso. Digamos que hago mí vida normal, no me fijo si de noche están mis fans o no. Soy una mujer de 25 años, explorando mis deseos y necesidades — eleva sus hombros.
Queda confundido, esa mujer era mucho más de lo que veía en una pantalla y no se guardaba nada. Ahora podía comprobar el carácter que tenía y lo estaba viviendo —¿Deseos y necesidades?— pregunta inocentemente.
Se ríe y acerca su rostro —Tu eres mí deseo y necesidad de está noche Luke Rawson— asegura guiñándole un ojo.