Alexander Todo me parecía un espejismo, un sueño en el que las cosas me salían mejor de lo que esperaba. Esa misma tarde llegamos juntos sin ser captados por Marcela, evitando más problemas de los que ya teníamos. Me dirigí a una de las oficinas de la casa para llamar a Simona y preguntarle si se habían producido complicaciones en la oficina durante mi ausencia. Antes de que pudiera marcar el número sentí unos toques leves en la puerta que anunciaron la entrada de Gabriel. El hijo mayor de los Praga traía consigo un sobre en las manos, ingresó con lentitud y lo extendió hacia mi colocándolo sobre el escritorio. –Me alegra encontrarte ¿Llego en mal momento? Negué, guardando el celular. –Conseguí una cita para una prueba de ADN en la clínica de un conocido, es para mañana por la ta

