Alexander Llevé a Jordan a la casa de mis padres una vez más. Inicialmente planteé llevarla a la casa de Prati en la que se encontraba su abuela, pero lucía lo bastante confundida y mal como para presentarla ante Francisca estando tan acongojada. Además, ni siquiera yo tenía fijo cuál sería mi destino siguiente. Llegar hasta la propiedad de mi infancia fue instintivo, como un escape al semejante embrollo en el que me había metido momentos antes. Ambos necesitábamos un poco de soledad para procesar todo. Ayudé a Jordan a ingresar al interior y esta vez me encargué de cerrar las persianas y cortinas de cada ventana en la sala, cocina y habitaciones del primer piso. Encendí las luces ante la oscuridad que nos rodeaba y la vi correr hacía mi en un abrazo que me devolvió las energías

